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Epicuro, filósofo griego, y su lección magistral para valorar la vida: «No eches a perder lo que tienes deseando lo que no tienes»

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Abc.es 
«No eches a perder lo que tienes deseando lo que no tienes; recuerda que lo que tienes ahora fue una vez cosas que solo deseabas». Se atribuye esta conocida frase al filósofo Epicuro. La versión original de la cita es ligeramente diferente, pero conserva su significado: «No debemos perder los bienes presentes por el deseo de los ausentes, sino que debemos darnos cuenta de que estos que tenemos ahora estaban también entre los solicitados». Este fragmento de su enseñanza se encuentra el 'Sentencias Vaticanas', una recopilación de sentencias suyas y de sus discípulos que se encontró en 1888 por Karl Wotke en la Biblioteca Apostólica Vaticana. La traducción escogida es la de José Vara Donado en 1995. Con esta enseñanza, el filósofo griego quiere quitarle peso a las preocupaciones y dárselo al agradecimiento. Epicuro argumentaba que para ser feliz hay que valorar lo presente y evitar la infelicidad causada por ambicionar cosas innecesarias o imposibles. A menudo despreciamos o pasamos por alto las cosas buenas que poseemos actualmente, como salud, amigos, tranquilidad. En cambio, nos centramos en el deseo de obtener más riquezas, fama o placeres lejanos, lo que el pensador llama «bienes ausentes». Valora lo que ya tienes y elimina las aspiraciones materiales o inmateriales que no sean vitales. En esta misma frase, también expone la perspectiva del deseo según el momento vital en el que se observe. Epicuro nos recuerda que muchas de las cosas que hoy poseemos y nos dan placer fueron alguna vez deseos fervientes que solicitamos o ansiamos en el pasado. Trabajo, relaciones, ropa, viajes, tienen un valor diferente si se miran desde el deseo que desde la experiencia. Su frase hace hincapié en la trampa de la insaciabilidad. Si perdemos la capacidad de disfrutar lo que tenemos ahora, cuando consigamos lo que deseamos, pronto desearemos algo nuevo y nunca seremos felices. La infelicidad proviene de desear lo que no se tiene, no de no tener lo que se desea. Reordenar las prioridades y el deseo tiene un efecto directo en la felicidad, asegura el filósofo. Uno de los requisitos para ser feliz -estar en calma, según él- es no tener dolor físico ni perturbación mental. El deseo mal vivido es un origen de preocupaciones que entorpecen el camino a la tranquilidad, la eudaimonia. Epicuro nace en la isla de Samos (actual Grecia) el 341 a.C. y muere en Atenas el 270 a.C. Dedica su vida al epicureísmo, una escuela que buscaba la felicidad mediante la búsqueda inteligente del placer, la ausencia de temor y la amistad. Esta filosofía encaja con la de otros grandes pensadores de su tiempo, como Epicteto . Ya hemos comentado cómo este segundo le dio importancia al autocontrol a través de las virtudes de la sabiduría, coraje, justicia y disciplina.