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La crisis del oro amenaza con reventar los encargos de las cofradías

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Abc.es 
El oro atraviesa una crisis sin precedentes . El precio de un material tan preciado y utilizado por las hermandades para su patrimonio está por las nubes, lo que pone en dificultades a las corporaciones que deseen afrontar obras de nueva factura con los actuales precios, así como a los propios talleres y artesanos, incapaces de asumir los costes. Como ya informó ABC , si en marzo de 2025 el gramo estaba en 85 euros, doce meses después supera los 148, más de un 74% por encima , lo que hace prácticamente inasumible para una hermandad embarcarse en un proyecto de envergadura y calidad con este material si el contrato de ejecución tiene en cuenta el desorbitado coste actual, y que igualmente pone en aprietos a los talleres que previamente han cerrado un precio y que ahora tienen que seguir adquiriendo el hilo o pan de oro a un coste muy superior. Además, no es la única materia prima crucial para el arte sacro que se ha encarecido de forma notable últimamente, ya que la plata y la madera de cedro también están disparadas. La primera, al haberse convertido como el oro en un refugio a nivel global; y la segunda, porque llega desde Rusia, cuyos productos están sometidos a un embargo comercial desde 2022. Así lo explica el presidente de la Asociación Gremial Sevillana de Arte Sacro, Francisco Carrera Iglesias 'Paquili', que expresa a este periódico que los profesionales están «sobrepasados» ante una situación de inestabilidad política internacional —la ofensiva de Estados Unidos e Israel ante Irán— que ha afectado de lleno al mundo de las cofradías debido a una globalización cada vez mayor: «Si lo de Ucrania fue un pico puntual, esta situación lleva meses sin parar. Cada vez sube más y se ha vuelto un problema tremendo a nivel mundial». Manifiesta que la situación está a un mes escaso de volverse insostenible, y que de momento la cosa aguanta porque la producción de cara a la inminente Semana Santa está terminada: «Si de aquí a 20 o 30 días vuelve a la estabilidad, los talleres podremos aguantar con nuestros fondos. Pero si la crisis se mantiene en el tiempo, no tendremos más remedio que renegociar los presupuestos». También señala con estoicismo que en el sector no queda otra que «esperar a que el mercado se calme», si bien aboga por un giro de tuerca que permita dejar de depender de otros países a la hora de obtener las materias primas. En ese sentido, asegura que ya ha comenzado a trabajar con las administraciones para buscar empresas nacionales que puedar proveer de las mismas a los talleres. ¿Cómo afectará esta coyuntura, en caso de mantenerse, a las corporaciones que actualmente están inmersas en su enriquecimiento patrimonial? Paquili estima que el sobrecoste de los gastos sólo en materiales podría rondar el 25 o 30 por ciento dentro de los contratos con los talleres. Estos, a su vez, constituyen aproximadamente un 20% del precio global de cualquier contrato de ejecución de una obra de la envergadura, por ejemplo, de un palio. No obstante, en la práctica, no todas las cofradías saldrían afectadas de la misma manera, puesto que las circunstancias varían. Muchas hermandades no están firmando contratos hoy por hoy esperando a que la situación se estabilice. Otras, en cambio, estaban preparadas de antemano para que el coste fluctuante de los materiales no les jueguen malas pasadas. Es el caso de la hermandad de la O , que trabaja para estrenar la túnica bordada de Jesús Nazareno en la Semana Santa de 2027, un proyecto que «avanza a buen ritmo y siguiendo los plazos establecidos», como señala su hermano mayor, Javier Fernández. Asegura que, gracias también al buen entendimiento con el taller de Santa Bárbara, el precio disparado del oro no tendrá repercusión alguna en la ejecución de esta obra que rescata el diseño original de las Hermanas Antúnez: «Tuvimos en cuenta todos los posibles escenarios y, aunque no imaginábamos una situación sobrevenida tan exagerada como la actual, tuvimos en cuenta el posible encarecimiento del oro y pusimos toda la carne en el asador en ese aspecto antes de pasar a los demás». La situación es similar en la Esperanza de Triana , una de las hermandades que viene realizando una inversión patrimonial mayor y de más calidad en los últimos tiempos. Actualmente, entre otros proyectos, se ocupa de la culminación del retablo del Cristo de las Tres Caídas por parte de Paco Pardo con su dorado en oro fino de máxima calidad de 20 gramos de 23,75 quilates. Justamente este artesano dio hace unos días la voz de alarma de forma pública ante el exponencial encarecimiento del oro, señalando que muchos trabajos del sector se firman con «precios cerrados y plazos largos que se ejecutan años después del presupuesto inicial», y que, por cuestión de viabilidad, «los contratos deben contemplar revisiones vinculadas al precio de la materia prima». En la calle Pureza están tranquilos con el retablo de su titular, ya que todos sus contratos están cerrados al mínimo detalle para que no les afecte la volatilidad de las materias primas. Para los proyectos de tal envergadura en una hermandad, señalan, es necesaria una «buena gestión patrimonial» que incluya una «planificación con tiempo» para evitar sobrecostes y retrasos en los plazos superiores a los previsibles. Para que esto ocurra, se vuelve fundamental, como ya se ha mencionado, tener en cuenta factores como el precio fluctuante del oro y la plata. Idéntica situación ocurre en los Gitanos , donde la avanzada ejecución de los nuevos faldones del paso de palio no experimentará ningún coste adicional dado que el precio de los mismos estaba fijado de antemano en el contrato en el momento de firmarlo. Otras hermandades tienen enseres proyectados que podrían verse comprometidos en tiempo o precio. Desde la Amargura , que comenzó a fraguar hace poco una nueva insignia centrada en el Libro de Rut y la recuperación de la túnica de los dragones del Señor del Silencio, explican que la coyuntura actual está moviendo ya a algunos talleres a sacar la partida presupuestaria del oro de los contratos para que este varíe en función de su precio en el mercado. Esto va a obligar a que cada vez sean más las corporaciones que hagan acopio por su cuenta de los materiales cuando estén más baratos y firmen los contratos con los artesanos en el momento oportuno para que el presupuesto no se dispare, lo que puede acabar retrasando la realización de muchas de las obras que en adelante se aprueben y encarguen. Es la forma en que la Semana Santa vuelve a sufrir directamente en el bolsillo de las propias cofradías y talleres los vaivenes políticos del mundo.