ru24.pro
World News
Февраль
2026
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23
24
25
26
27
28

El fallo del Supremo pone en evidencia los límites de Trump y el desgaste de sus bases

0

Donald Trump acaba de descubrir que blindar el Tribunal Supremo con jueces de mayoría conservadora no le garantiza gobernar a golpe de decreto. La decisión que acaba de tumbar la base legal de sus aranceles, su gran apuesta para reescribir las reglas del comercio, viene precisamente de dos jueces que él mismo eligió durante su primer mandato presidencial.

Una de ellas es Amy Coney Barrett, exjueza de un tribunal de apelaciones y profesora de Derecho, que en 2020 fue nombrada juez para sustituir a la icónica magistrada liberal Ruth Bader Ginsburg tras su muerte. Barrett se integraba así en la Corte que Trump siempre ha presentado como su gran legado institucional, y en decisiones clave se alineaba con el bloque conservador, por ejemplo, reconociendo en julio del 2024 la inmunidad amplia, pero no absoluta del republicano, al subrayar que los actos oficiales del presidente gozan de protección, pero no los privados. Este matiz es clave para entender su postura, la magistrada no se mueve por lealtades personales, sino siguiendo la lógica jurídica.

Precisamente por eso, durante mucho tiempo su figura no fue vista con buenos ojos por los seguidores MAGA (Make America Great Again), que le acusaban de imponer demasiados límites a algunas decisiones de Trump. Aliados republicanos han llegado a tacharla de "closet democrat" (demócrata encubierta), cuando se ha salido de un guion más combativo. Estas bases enterraron el hacha de guerra cuando en junio de 2025 falló a favor de Trump y su esfuerzo por restringir la ciudadanía por derecho de nacimiento, allí todos olvidaron sus anteriores decisiones e incluso Trump la describió como "una de las mentes más brillantes y dotadas" elogiando su "lealtad a la Constitución". Hoy estas palabras de halago siguen otros derroteros, después de que la jueza se haya posicionado del lado de la ley, una decisión que para Trump es toda una traición.

Alivio silencioso

Neil Gorsuch es el otro magistrado también nombrado por Trump que también ha puesto freno a los aranceles de Trump. Llegó a la Corte Suprema en enero de 2017, ocupando la vacante dejada por Antonin Scalia, y desde entonces ha cultivado una reputación de jurista meticuloso, textualista en sus decisiones y fiel a la separación de poderes, una filosofía que resumió tras conocerse el fallo. "Sí, puede ser tentador eludir el Congreso cuando surge algún problema acuciante, pero la naturaleza deliberativa del proceso legislativo fue el propósito central de su diseño. A través de este proceso, la nación puede aprovechar la sabiduría combinada de los representantes electos del pueblo, no solo de la facción de un hombre", dijo en alusión a la figura de Trump.

Dentro su partido, la sentencia ha provocado un alivio silencioso entre algunos miembros para los que los aranceles son munición electoral que podría lastimarles en las elecciones de medio término del próximo noviembre. En una entrevista con CNN, el representante republicano de Nebraska, Don Bacon, sostuvo que con el fallo se había "defendido la Constitución", y el sistema de "pesos y contrapesos", que ésta marca para avalar la separación de poderes, y además recordó que "cualquier arancel debe ser aprobado por el Congreso". Añadió algo importante, que hay más republicanos que opinan como él, pero no se atreven a compartirlo.

El 60% de las bases está en desacuerdo con su gestión

El partido está nervioso. Las encuestas dibujan un desgaste que no rompe sus bases, pero sí las está erosionando. Según un sondeo de The Washington Post, ABC News e Ipsos, un 60% no está de acuerdo con su gestión frente al 41% que sí lo aprueba, y además el 65% opina que Trump se ha "sobrepasado" en su autoridad presidencial. Este síntoma de fatiga política, que la semana pasada vimos también en el ámbito judicial, no es baladí con unas elecciones legislativas cruciales a la vuelta de la esquina. La pregunta que se hacen los expertos es cuán lejos está Trump dispuesto a llegar para mantener sus principios, ¿tanto como para perder el control de una de las cámaras?

El presidente está nervioso, y esto quedó claro en su reacción inmediata tras el fallo imponiendo un nuevo arancel temporal del 10% que más tarde aumentó al 15%. Lo dictó apoyándose en la Sección 122 de la Trade Act de 1974, que le permite imponerlos durante 150 días antes de que pasen por el Congreso. Con esta maniobra consigue ganar tiempo, pero también siembra incertidumbre para las empresas y consumidores estadounidenses. Además, pasado el plazo, este tajo podría poner en evidencia otra debilidad que Trump detesta reconocer, que sí hay límites y los suyos los marca el Capitolio, donde se decidirá dentro de cinco meses si los aranceles del 15% siguen adelante.