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Un soltero se queda totalmente a cuadros con su cita de 'First Dates': «No puede ser verdad»

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Abc.es 
«Un poco a cuadros». Así se quedó Vladi (28), un joven empresario de Roquetas de Mar (Almería), al ver entrar a su cita de 'First Dates'. «Es una niña muy atractiva», apuntaba admirado el soltero sin imaginarse que le quedaba mucho por descubrir acerca de Tatiana (31). «A pesar de mi apariencia de rudo, soy una persona totalmente cristalina con sentimiento y cuando está enamorado se entrega al mil por mil», se presentaba Vladi ante Carlos Sobera en el 'dating show' de Mediaset. Al ser preguntado por sus aficiones, el almeriense confesaba que ahora mismo está «obsesionado con el pádel y el ciclismo». Por ese motivo, buscaba una pareja con la que compartir ambas pasiones. «Todo lo que sea hacer deporte, bienvenido sea», indicó. Al físico, en cambio, no le da mucha importancia, aunque «si hay feeling y atracción, suma». Y fue innegable que Tatiana le atrajo. Mucho. Pero su sorpresa fue mayúscula cuando descubrió su lugar de procedencia. «¡No te creo! ¿En serio? Yo también», espetaba Vladi, ya de por sí impresionado con la belleza de su cita. «Y luego ya en esa primera conversación me ha dicho que era de Almería, me ha descuadrado todo. Era como 'no puede ser verdad' que la chica sea también de Almería», comentaba en los totales. Sin embargo, la primera impresión de la carretillera sobre su pretendiente fue lo contrario a entusiasta, tal y como comunicó al equipo del programa. «Ha venido vestido fatal. Yo he venido de punta en blanco y me hubiese gustado que él se hubiese puesto de punta en blanco también. Y no me gustan las barbas, yo le diría que se la quitase». Así y todo, tampoco le dijo que no de manera rotunda. Tatiana se sentaba con Vladi a la mesa predispuesta a conocerlo y darle una oportunidad. De hecho, la soltera rompía el hielo preguntándose a su cita acerca de su trabajo. Él le contaba que está pluriempleado entre un club de fiesta por la noche y la finca de su padre. Tampoco le hizo mucha gracia a Tatiana, alegando que «he trabajado en la noche y se lo que hay». Después salía el tema de las aficiones, donde coincidían por primera vez en toda la noche en su pasión compartida por viajar. Poco a poco, Vladi fue conquistando a la soltera, que terminaba por olvidarse de las pegas que le había ido sacando a su acompañante al darse cuenta de que, como ella, buscaba una pareja estable. Y la terminó de convencer de que era el chico perfecto con una muestra de caballerosidad al invitarla a cenar. «Se le ve tan buenazo, tan perfecto que me descuadra un montón que trabaje en la noche», reconocía la almeriense. Pero no quiso dejarlo escapar. En la decisión final, una vez Vladi expresó su deseo de seguir conociéndola, ella intentaba hablarle de la manera más sincera posible. «Hay algunos aspectos que no me han terminado de cuadrar. Tenemos más o menos los mismos pensamientos y te he visto bastante caballeroso, que es lo que buscaba. Te voy a decir que sí, pero necesito que lo sepas… que tengo un poco de desconfianza en ese aspecto. Deberías de trabajar un poco en transmitirme esa confianza», le advertía. Él se mostraba comprensivo con los temores de Tatiana y se comprometía a hacer todo lo posible por quitarle esa inseguridad.