Rufián define el burka como una “salvajada y animalada” pese a votar en contra de prohibirlo 48 horas antes
Gabriel Rufián volvió a abrir debate este miércoles al referirse al burka y al niqab con términos poco habituales en la izquierda parlamentaria.
Durante un acto en Madrid sobre el futuro del progresismo, el portavoz de ERC calificó el burka de “salvajada” y “animalada”, y defendió que ninguna izquierda laica debería tolerar que se invisibilice a las mujeres de esa manera.
Las declaraciones, sin embargo, llegan solo 48 horas después de que su grupo votara en contra de la proposición de ley de Vox que buscaba prohibir el velo integral en espacios públicos.
La iniciativa fue rechazada con el apoyo únicamente del PP y UPN, mientras el resto de formaciones, incluida ERC, se opusieron o se abstuvieron en nombre de la libertad religiosa y los derechos fundamentales.
Rufián quiso marcar distancias entre su juicio moral y su posición legislativa. Según explicó, considera el burka una prenda incompatible con la igualdad, pero rechaza que el Estado responda con prohibiciones. “Una cosa es denunciar una práctica que invisibiliza a las mujeres y otra es criminalizarla”, argumentó.
Una línea fina que, en la práctica, lo sitúa criticando con contundencia aquello que, dos días antes, se negó a limitar por ley.
Entre la “animalada” y la libertad religiosa: el equilibrio imposible de Rufián
El diputado independentista insistió en que no apoyará medidas que puedan restringir la libertad individual de las mujeres que deciden llevarlo. Para reforzar su postura, distinguió el burka de otras prendas religiosas, como el velo de una monja, que enmarca dentro de la libertad de culto.
Según él, la izquierda debe ser coherente: denunciar lo que considera opresivo sin caer en prohibiciones que, a su juicio, serían “inhumanas o contraproducentes”.
La tensión entre discurso y voto no ha pasado desapercibida. Sus palabras reabren el debate sobre cómo conciliar la defensa de la igualdad con el respeto a las libertades civiles, especialmente cuando la crítica moral es tan contundente como la que él mismo expresó.
Una posición que, para algunos, evidencia la dificultad de sostener dos planos a la vez: condenar el burka como “animalada” mientras se rechaza cualquier intento de limitarlo por ley.
