Roca Rey deja en manos del Papa León XIV el capote del Señor de los Milagros
Roca Rey fue recibido este miércoles por el Papa León XIV al término de la Audiencia General en el Vaticano. No fue un saludo de trámite: el diestro peruano acudió con un detalle pensado, de esos que explican mejor a una persona que una declaración.
El torero hizo entrega al Pontífice de una pieza íntima y reconocible para cualquiera que conozca la religiosidad limeña: el capote de paseo del Señor de los Milagros. No es un adorno, sino un objeto que condensa devoción, identidad y memoria.
Roca Rey explicó que deseaba que el Vaticano conservase un recuerdo del mundo del toro entendido como expresión cultural. Y añadió una petición directa, sin retórica: una oración y una bendición para todos los taurinos, con especial atención a quienes se juegan la vida en el ruedo.
El gesto adquiere más dimensión por el vínculo de León XIV con Perú, país donde el Santo Padre vivió durante años. Ahí se entiende el tono del encuentro: más humano que protocolario, más cercano que solemne.
“Un honor y un orgullo”, vino a subrayar el matador, consciente de lo que representaba depositar ese capote en manos del Pontífice. En tiempos de mensajes fugaces, un objeto concreto —con su carga de fe y oficio— fija una idea: pedir amparo para los suyos y dejar constancia de una forma de vivir el toreo.
Desde hoy, ese capote queda en el Vaticano como símbolo de cercanía entre dos biografías unidas por la misma tierra. No es un gesto abstracto: es una entrega con nombres propios, con Perú en el centro y con una petición que el torero quiso hacer pública.
