Audacia y equilibrio, Pedro Arrupe S. J.
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Se cumplen treinta y cinco años de la muerte del padre Pedro Arrupe. Su carácter y su estilo fueron muy peculiares. A la vez muy humanos y muy de Dios, consecuencia de su profunda vivencia de la Encarnación y del misterio trinitario de tan hondas raíces en el carisma ignaciano. Debemos tener en cuenta el tsunami que produjo su elección, no solo en la Compañía, sino en la vida religiosa, en la iglesia y en los hombres y mujeres de buena voluntad. De manera especial el Concilio Vaticano II y su posterior aplicación fue para él un momento de especial efervescencia, siempre fiel a las exhortaciones apostólicas de San Pablo VI. Cómo no recordar la Evangelii Nuntiandi de 1975, de... Ver Más
