Cuándo paramos en fármacos falsificados
Este artículo fue publicado originalmente en El Día.
Señores, no han valido operativos, leyes y normas más apretadas, vigilancia, campañas, mensajes: los medicamentos falsificados siguen siendo un problema en el país y a nivel global. La salud humana sigue en el filo de la navaja con esta práctica ilegal. ¿Cuándo vamos a parar?
La Federación Centroamericana y del Caribe de la Industria Farmacéutica (FEDEFARMA) estima que el 30% de los fármacos comercializados en la región son falsificados, con riesgo directo para millones de personas.
Las consecuencias -asegura esa entidad subregional- son desde malestares leves, como dolor de cabeza, hasta graves, como intoxicaciones e incluso la muerte.
Esa entidad y la Federación Internacional de la Industria Farmacéutica (FIFARMA) han revelado que los fármacos más falsificados son antibióticos, analgésicos y antipiréticos, los destinados a enfermedades crónicas, los oncológicos y antivirales, y los utilizados en disfunción eréctil.
Los factores que favorecen la mala práctica son los altos precios de los fármacos especializados, los canales de venta informales y la debilidad en la regulación sanitaria en algunos países.
La falsificación de medicamentos se ha convertido en una de las principales amenazas para la salud pública en América Latina y la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que uno de cada 10 productos médicos, en países de ingresos bajos y medios como República Dominicana, es subestándar o falsificado.
El organismo global estima que los países de renta baja y media gastan alrededor de 30 mil 500 millones de dólares anualmente en productos médicos falsificados y considera que, más allá del costo económico, el impacto humano es devastador: tratamientos ineficaces, intoxicaciones y pérdida de confianza en los sistemas de salud. Es un negociazo a todos los niveles que hay que parar a favor de la vida humana.
Esta situación pone en riesgo la salud de los pacientes y es causa de preocupación del sector sanitario y de los propios pacientes.
La Sociedad Dominicana de Endocrinología y Nutrición denunció que en el país se comercializan y falsifican medicamentos de última generación, como los agonistas del receptor GLP-1, utilizados en el tratamiento de diabetes y obesidad.
Precisó que se han detectado presentaciones irregulares de estos medicamentos en el mercado informal, a precios elevados y llamó a los médicos dominicanos a prescribir únicamente fármacos aprobados por el Ministerio de Salud.
Informaciones de la Federación Latinoamericana de la Industria Farmacéutica (FEDEFARMA) y la Federación Internacional de la Industria Farmacéutica (FIFARMA) indican que los medicamentos más falsificados los antibióticos, los analgésicos y antipiréticos, los destinados a enfermedades crónicas, los oncológicos y antivirales, así como los utilizados en disfunción eréctil.
Señores, ¿cuándo vamos a parar esto?
La publicación Cuándo paramos en fármacos falsificados apareció primero en El Día.
