Mourinho se echa encima al madridismo y el Benfica acusa a los blancos de mentirosos
Durante los diez minutos que el partido estuvo detenido por el protocolo antirracista que puso en marcha Letexier, la grada de Da Luz no se quedó callada. Los 66.387 aficionados que acudieron al Benfica-Madrid estallaron por una acusación de Vinicius que no se creían. Uno de los niños bonitos de la grada de Da Luz, Prestianni , no podía haber llamado «mono» al brasileño. No les entraba en la cabeza que eso hubiera ocurrido. Y así lo manifestaron con un cántico que se repitió varias veces: «Vinicius, vai para o caralho, Vinicius, vai para o caralho». Mandó al carajo el público lisboeta a Vinicius y, además de cantárselo en unas cuantas ocasiones, se lo recordó con bronca y pitos cada vez que tocaba el balón y cada vez que iba a la misma esquina donde se marcó el bailecito del gol. Vasos, botellas, vapeadores, mecheros… Le lanzaron de todo al brasileño cuando fue a la esquina a sacar un par de córneres. Situaciones de riesgo que acabaron con una de esas botellas impactando en Vinicius , aunque sin daño alguno, y con Letexier intentando poner paz, pidiéndole al brasileño que se fuera de allí y que no lanzara él los córneres. La incredulidad de la afición del Benfica por la acusación racista de Vinicius a Prestianni fue también la estrategia del club portugués. Ya entrada la madrugada, pasadas las 3 de la mañana en España, la entidad lusa publicó un comunicado defendiendo a su jugador e insinuando que los jugadores del Madrid mintieron con sus declaraciones tras el partido. «Como demuestran las imágenes, dada la distancia, los jugadores del Real Madrid no pudieron escuchar lo que dicen haber escuchado», escribió el Benfica en su cuenta de X. Un mensaje acompañado de unas imágenes con las que el club portugués quería demostrar que Mbappé y Camavinga, los jugadores más cercanos a Vinicius, no estaban lo suficientemente cerca como para haber escuchado lo que dijo Prestianni cuando se subió la camiseta a la boca. El propio argentino, minutos antes de este tuit, había roto su silencio, como le pidió Arbeloa en la sala de prensa, y publicó en su cuenta de Instagram un corto mensaje en el que daba su versión de los hechos: «Quiero aclarar que en ningún momento dirigí insultos racistas al jugador Vinicius Junior, quien lamentablemente malinterpretó lo que cree haber escuchado. Jamás fui racista con nadie», escribió el argentino, quejándose también de la actitud de los compañeros del brasileño: «Y lamento las amenazas que recibí de jugadores del Real Madrid ». Esas amenazas de las que habla Prestianni iban, sobre todo, por Mbappé. Como captaron las cámaras de Movistar+, en el momento de reanudar el juego, el francés, ubicado en la raya del centro del campo junto al argentino, le dijo al futbolista del Benfica hasta en cuatro ocasiones que era «un puto racista». Luego, en la zona mixta, le acusó de llamarle «cinco veces mono» a Vinicius: «Yo lo he escuchado», aseguró Kylian. Tan contundente como el francés fueron el resto de compañeros que salieron a hablar tras el 0-1 en Lisboa: «Dice que no le ha llamado mono, que le ha llamado maricón», comentó Tchouaméni. «Es lamentable que haya cincuenta cámaras y ninguna lo haya grabado. Si te tapas la boca para decir algo...», detalló Valverde. «No hay que parar 10 minutos, hay que parar el partido al completo. Parar 10 minutos no le importa a nadie. Si la tolerancia es cero, se tiene que parar todo el partido», reflexionó Camavinga. El entrenador del Madrid también estuvo del lado de Vinicius: «Yo me creo lo que me ha dicho al 100%. No creo que se haya inventado algo así y nunca pondría en duda sus palabras», señaló Arbeloa. En la mañana del miércoles la UEFA anunció la apertura de una investigación por la potencial violación durante el partido de Lisboa de sus regulaciones disciplinarias, que será llevada a cabo por el inspector de ética y disciplina del organismo europeo. El enfado del Madrid, como indicaron fuentes del club blanco a este periódico, estuvo únicamente enfocado hacia el jugador. La entidad merengue quiso sacar de la ecuación a su público, aunque hay imágenes que demuestran que en la grada también se escucharon gritos racistas contra Vinicius: «Se trata de un tipo que se ha ido de la lengua. Un canchero maleducado. Y Vini lo sabe. No es comparable a los cánticos de un estadio». Tampoco el Madrid quiso responsabilizar al Benfica de lo sucedido, aunque este pensamiento se produjo antes de que el club luso publicara los tuits de apoyo y de defensa de Prestianni. Y, por si al lío racista le faltaba algún ingrediente, Mourinho apareció como en los viejos tiempos para reclamar su cuota de protagonismo: « ¿Por qué Vinicius se va a hacer el tonto en el córner? No puede provocar a 60.000 personas. Yo le he dicho a Álvaro que por qué no se va a celebrar el gol a hombros con sus compañeros. O por qué no celebra como lo hacían Di Stéfano, Pelé o Eusebio», reflexionó el técnico del Benfica, cuya vuelta al Bernabéu dentro de siete días será bien distinta a lo que se hubiera imaginado. Mourinho regresa al estadio del Madrid el próximo miércoles por primera vez desde su marcha en mayo de 2013, pero no se podrá sentar en el banquillo. Su expulsión en los minutos finales, por sus airadas protestas a Letexier, tendrá como castigo ver el partido en algún palco privado del Bernabéu, si es que decide acudir al estadio, que eso está por ver. Ayer, algunas personas muy cercanas al entrenador de Setúbal no descartaban la posibilidad de que Mourinho se quedara en el hotel viendo el encuentro y ni siquiera apareciera por el Bernabéu. Lo que sí es seguro es que se «limpiará» de la rueda de prensa previa al partido, prevista para el martes por la tarde. El propio Mourinho lo confirmó tras el partido de anoche: «Lo único bueno de mi expulsión es que no tendré que hablar antes del partido, lo hará mi segundo», dijo con media sonrisa ante los periodistas presentes en la sala de prensa de Da Luz. Lo que no se sabe es, si finalmente va al Bernabéu, si lo hará después del partido. Siendo como es José Mourinho, cualquier escenario es posible, pero la realidad es que, si se esperaba una gran ovación del estadio, va a ser difícil que la reciba. Primero, porque no podrá estar en el césped, y segundo, porque el madridismo está muy enfadado con sus acusaciones de provocador hacia Vinicius. Y, a día de hoy, y a pesar de que una buena parte del madridismo sigue admirando e idolatrando a Mourinho, y de las tiranteces recientes del Bernabéu con el brasileño, entre uno y otro, Vinicius está muy por encima del entrenador luso. Se avecina una vuelta caliente. Con o sin Mourinho.
