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Aurelio Rojas, cardiólogo, indica cómo evitar sufrir un desmayo: «Lo peligroso es la caída»

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Abc.es 
Los desmayos llegan sin pedir permiso. Todo empieza con un aviso sutil en forma de mareo leve, nerviosismo, debilidad en las piernas, palidez de la miel o sudor frío. En ese instante en el que uno piensa «me voy al suelo» suele ser tan breve como decisivo. Y es que, si bien los desmayos, o 'síncopes', en términos médicos, no son problemas de salud graves en la mayoría de ocasiones, la caída que producen sí puede provocar alguna lesión. «Lo peligroso de los síncopes en la mayor parte de las ocasiones es que nos caemos y tenemos un traumatismo craneoencefálico», advierte el cardiólogo Aurelio Rojas. Por ello, recomienda actuar rápido para evitar perder la conciencia. El divulgador sanitario explica que el momento clave es cuando aparecen las primeras señales: «Cuando empiezas a notar esos síntomas de mareo, palidez, sudoración y que te vas a desmayar, pues ahí justo es cuando por orden vas a hacer estas tres maniobras que te voy a explicar para ahorrarte un susto». En primer lugar, se encuentra la maniobra de contrapresión, que consiste en activar de forma intensa la musculatura para favorecer el retorno de sangre al corazón y, con ello, mantener el flujo cerebral. «Vas a juntar tus manos y tirando muy fuertemente vas a intentar separarlas el máximo de tus fuerzas durante diez segundos», detalla el experto. Si esta opción no es cómoda, existe una alternativa igual de válida: «También puedes hacerlo con las piernas y la manera es juntar una pierna y la otra por delante y apretar fuertemente una rodilla contra la otra durante al menos diez segundos». Si la sensación de mareo persiste, toca cambiar de estrategia: «La siguiente maniobra que vas a hacer es coger si estás de pie pues ponerte de cuclillas, agacharte así en el suelo y mantenerte en esta posición». Al agacharte, la presión sobre las venas de las piernas y el abdomen aumenta, lo que impulsa la sangre de vuelta hacia el corazón y favorece que llegue mejor al cerebro. Si la técnica anterior tampoco es suficiente, no queda más remedio que rendirse a la gravedad, pero hacerlo con inteligencia, minimizando riesgos. «Ya vas a tener que ir al suelo, tumbarte totalmente y, si es posible, intentar elevar las piernas», aconseja Rojas. Esta posición, expone, «hace que la sangre que está retenida en toda tu musculatura de las piernas vaya fluyendo hacia la cabeza y remita los síntomas y te ahorras un susto».