En las redes
El amigo Alain nos comparte esta reflexión encontrada en las redes a propósito de la función del sexo en el crecimiento espiritual del ser humano: El erotismo no necesita maquillaje, sino dirección. Es un fuego sagrado que, si bien arde en la entrepierna, también puede iluminar la cueva del alma. No solo se trata de tocar piel, sino de rozar memorias, sanar antiguas guerras que quedaron dormidas entre las sábanas del linaje.
Entonces, en vez de preguntarte: «¿Cómo puedo mejorar esto?», prueba con: «¿Qué partes de mí aún no se han atrevido a danzar? ¿Estoy usando el erotismo para esconderme… o para revelarme? ¿Y si el placer fuera una medicina, cuál dolencia de mi alma estaría sanando hoy?».
Juega con la idea de que no eres un proyecto, sino una obra en exhibición constante, y que cada experiencia erótica puede ser un altar… o una broma divina. A veces ambas.
Así que muévete. Eleva. Amplía. Embriágate de ti…
