Cuando mujeres de más de 70 años son un ejemplo en las aulas de Alicante
Amparo Carbonell Sempere superó barreras económicas y sociales para formarse como ingeniera en la posguerra. Llegó a ser perito industrial y más tarde profesora de automoción y jefa de estudios del instituto Cotes Baixes de Alcoy, desarrollando su carrera en un entorno donde con frecuencia era la única mujer. Alexandrina da Fonseca Maia, marcada por la discriminación y el exilio, reconstruyó su vida sin renunciar a su identidad como mujer gitana y transformó su experiencia en inspiración y activismo. María Rosa Medel Ortega ejerció como maestra desde muy joven y mantuvo un firme compromiso con la participación cívica, sosteniendo sus convicciones en un contexto adverso y viviendo de cerca la transición democrática. Pepi Moreno García nació con una discapacidad visual en un entorno rural empobrecido y logró construir una vida autónoma y profesional, desafiando límites estructurales y prejuicios persistentes. Carmen Santisteban Requena perseveró frente a la escasez de recursos y los prejuicios de género hasta convertirse en una de las primeras catedráticas de Matemáticas de España, manteniendo siempre su compromiso con la educación y la justicia social.
