La CHD defiende que los desembalses «han servido para proteger a la provincia de Soria»
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A los desembalses desde Cuerda del Pozo . Ahí han apuntado diferentes voces en la provincia de Soria -y también en puntos como Aranda de Duero, en Burgos, o Tudela , en Valladolid- como responsables de las « históricas» crecidas del río que siguen sufriendo y que han anegado tierras mucho más allá de las riberas y entrado en calles y casas. Ante esta situación, la presidenta del organismo responsable de la infraestructura, la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), María Jesús Lafuente, defendía este martes «sin críticas y con argumentos» la gestión realizada. Y es que, según sus palabras, «cada cambio de maniobra» en el embalse señalado aguas arriba del río Duero «ha contado con aviso previo, criterios técnicos y seguimiento constante de la evolución del episodio de avenidas». Es más, según Lafuente «lejos de las críticas, esta gestión ha servido para proteger a la provincia de Soria y para minimizar en gran parte los daños ocasionados por inundaciones», que se suceden prácticamente a lo largo de todo el cauce, con especial incidencia incluso en núcleos poblados como Almazán, San Esteban de Gormaz o Garray. «Es falso que se haya actuado sin previsión desembalsando de forma abrupta», sostiene la presidenta del organismo de cuenta tras las quejas de la crecida de en una noche avanzaba hasta el punto de que algunos vecinos se despertaban con el agua en su puerta, como en San Esteban de Gormaz, donde una familia con una casa más próxima al río tuvo que ser evacuada, además de desalojar las más cercadas al Duero. «Trabajamos siempre teniendo en cuenta la meteorología, pero lo que no podíamos saber en enero es que el carrusel de borrascas que íbamos a tener en el mes de febrero». Así, según recordaba, esos desembalses «progresivos» comenzaron el 4 de febrero a un ritmo de 4 metros cúbicos por segundo, con Cuerda del Pozo entonces a cerca del 79 por ciento de su capacidad y 195,8 hectómetros cúbicos de agua almacenados. Pero desde ese momento, «y debido a las aportaciones tan elevadas» se iba incrementando hasta llegar a los 135 metros cúbicos por segund o el día 10. Esto es, en apenas seis días se multiplicó el nivel de salidas casi por 34. Con esta operación, defendía Lafuente, «se ha conseguido conservar el resguardo de seguridad, laminar la avenida y reducir en la medida de lo posible el impacto aguas abajo». Y hacía la suposición sobre lo que hubiera pasado en San Esteban de Gomaz de no haber embalse: en lugar de una onda de avenida de 330 metros cúbicos por segundo, «podría haberse incrementado hasta los 460 ó 500», puntualizaba. Además de asegurar que desde la CHD se ha «cumplido escrupulosamente» con los planes en caso de inundaciones y que han emitido 67 parte de aviso hidrológico por riesgo de inundación con 2.367 avisos.
