El protagonista de 'Los Bridgerton', en Madrid: «El romanticismo no ha muerto»
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El amor no se crea ni se destruye, se transforma. En la cuarta temporada de 'Los Bridgerton', centrada en el segundo de los hermanos, el sexo, que lo hay, da paso a la intimidad, e igual que el recato se esfuma en el rincón ciego de unas escaleras o se pierde en la seda de unas elegantes sábanas de un florido palacete, se subvierte la historia con anacronismos para que los personajes vivan, y sientan, a pesar de los estrictos códigos que imponía la Regencia británica. El amor, en fin, sobrevive, allí y ahora, aunque en estos tiempos la impaciencia haya sustituido los lentos cortejos y las apps de citas a la seducción clásica. «El romanticismo no ha muerto» , reivindica Luke Thompson, protagonista de la cuarta temporada, cuyos cuatro últimos episodios se verán en Netflix el día 26 de febrero . «Ser romántico es una elección. No es solo algo que está o no está en el aire. Tienes que enfrentarte a ello, tener esa especie de valentía, supongo, para ser romántico de verdad. Creo que todos tenemos eso», continúa con vehemencia el intérprete, mirando a Yerin Ha, la protagonista de la historia de amor de esta entrega, como la mira con la máscara en el baile de disfraces, o incluso vestida de doncella. En la serie se queda su guante y su adiós a medianoche, pero la química ganada perdura más allá del hechizo reinterpretado de 'La Cenicienta' . «Nunca me fijé en 'La Cenicienta', no influyó en mi trabajo. Sí, se conocen en un baile de máscaras; sí, el reloj marca la medianoche; sí, ella sale corriendo y se le olvida un guante... pero todo lo que viene después es diferente. Nunca comparé nuestra historia, solo intenté ser fiel a nuestro relato, que trata sobre lo que significa dar un salto de fe y arriesgarse por amor. Es una versión totalmente distinta, Sophie es probablemente un poco más guerrera que la Cenicienta que conocemos y amamos», explica a ABC Yerin Ha , cuya Sophie Baek, hija ilegítima, también sufre la tortura de una madrastra envidiosa. «En cierto modo, destroza el mito de 'La Cenicienta' , es muy divertido porque empieza pareciendo un 'esto es lo que hay', y de repente todo eso se ve interrumpido por el mundo real. Trata de cómo ellos dos son muy buenos encontrándose a sí mismos y encontrándose el uno al otro en un contexto de cuento de hadas, pero lo importante es cómo se encuentran en el mundo real», suscribe el coprotagonista de 'Los Bridgerton'. Liberado de la pompa de la época en la que brilla su lado más romántico, el actor que da vida a Benedict Bridgerton , curtido en las tablas y el Bardo de Avon antes que en el fenómeno de Netflix y en Shondaland, se derrumba en la silla de un lujoso hotel del centro de Madrid durante su tour mundial después de hablar con ABC de Shakespeare y citar a Oscar Wilde; de reflexionar, en fin, sobre la profundidad de una serie entregada plácidamente a su ingravidez. «Creo que lo mejor de 'Los Bridgerton' es que tiene muchísima ligereza. No se toma a sí misma con pesadez; no carga su historia de forma densa. Tiene un aire muy fresco y ligero, pero creo que eso, en realidad, oculta la cantidad de seriedad que hay detrás. No se trata necesariamente de 'superficialidad contra profundidad'. Lo interesante de esta temporada es que puedes encontrar profundidad en la propia superficialidad. Cuando Benedict y Sophie se conocen y llevan una máscara, eso les permite alcanzar ese tipo de profundidad. Es muy interesante porque es algo muy shakesperiano , esa paradoja: la idea de que dos cosas completamente opuestas pueden funcionar juntas. Hay una cita de Wilde que me encanta: 'Solo la gente superficial no juzga por las apariencias'. No es exactamente lo que esperarías, pero es eso: es como si la apariencia tuviera su propia profundidad», dice el más bohemio de los hermanos Bridgerton, que termina con un «guau» a modo de suspiro, como vaciado. –No puedo creer que haya dicho eso. He dicho un disparate–, bromea Thompson. –Podría escucharte hablar todo el día–, responde Ha. –No, no, ha sido una tontería. –No lo es, de verdad que no. Fuera, como si la magia de 'Los Bridgerton' traspasara la pantalla, no suena ya Taylor Swift pero sí lo hace ABBA, versionada por un grupo de músicos callejeros con violas, violines, violonchelos y contrabajos. Querido lector, e juego entre la fantasía y la realidad no termina con esta temporada.
