El Ejército de Tierra prueba en la Brilat un perro robot armado: así evoluciona su nueva capacidad táctica
El Ejército de Tierra ha intensificado en los últimos años la integración de plataformas autónomas en sus unidades operativas. Tal y como recoge el Ministerio de Defensa en su portal oficial Ministerio de Defensa del Gobierno de España, la modernización tecnológica es uno de los ejes estratégicos para adaptar las capacidades militares a los nuevos escenarios de conflicto.
En este contexto, la Brigada Galicia VII —conocida como Brilat— ha desarrollado un ejercicio en el que ha empleado un perro robot armado como parte de una misión de reconocimiento en entorno urbano. Las imágenes, difundidas en el marco del adiestramiento, muestran al sistema descendiendo de un vehículo blindado y avanzando junto a efectivos del Regimiento Príncipe 3.
El perro robot armado del Ejército de Tierra entra en fase de experimentación avanzada
El sistema probado por el Ejército de Tierra en la Brilat es un vehículo terrestre no tripulado, también conocido como UGV por sus siglas en inglés. Se trata de una plataforma cuadrúpeda desarrollada por la empresa española Alisys en colaboración con la firma estadounidense Ghost Robotics.
Su diseño incorpora ruedas en las extremidades para mejorar la movilidad en superficies irregulares. En la parte superior integra un fusil de asalto instalado en posición invertida. Sin embargo, según fuentes militares, la prueba no estaba centrada en la capacidad de fuego, sino en evaluar la estabilidad, desplazamiento y comportamiento del robot armado en escenarios tácticos complejos.
Un despliegue junto a unidades de primera línea
Durante el ejercicio de la Brilat, el perro robot armado del Ejército de Tierra descendió de un veterano blindado BMR y acompañó a los soldados en una misión simulada de reconocimiento urbano. La escena reproduce un entorno potencialmente hostil donde este tipo de sistemas pueden asumir tareas de riesgo.
La incorporación de estos UGV permite reducir la exposición directa del personal en operaciones de vigilancia, exploración de edificios o inspección de zonas confinadas. Además, pueden actuar como plataforma para sensores avanzados.
Capacidades técnicas y modularidad del sistema
Los vehículos terrestres no tripulados como el probado por la Brilat destacan por su versatilidad. Entre sus capacidades principales se encuentran:
- Integración de cámaras de vigilancia de alta resolución.
- Sensores térmicos y de visión nocturna.
- Equipos de detección química, biológica o radiológica.
- Capacidad de transporte de armamento ligero.
Esta modularidad permite adaptar el sistema a distintos perfiles de misión. El hecho de que el Ejército de Tierra ensaye un perro robot armado confirma que el enfoque no es meramente experimental, sino orientado a su posible integración futura en operaciones reales.
La Brilat como laboratorio táctico del Ejército de Tierra
La Brilat se ha consolidado como una de las brigadas más activas en la validación de nuevas tecnologías dentro del Ejército de Tierra. No es la primera vez que esta unidad participa en evaluaciones de sistemas autónomos terrestres.
Otras unidades como La Legión han asumido el papel de experimentación y validación de drones aéreos y terrestres antes de su entrada en servicio. También la Brigada Paracaidista y el Mando de Operaciones Especiales han empleado soluciones similares en ejercicios específicos.
Un salto alineado con tendencias internacionales
El uso de perros robot armados no es exclusivo de España. Ejércitos como el de Estados Unidos o China han desarrollado plataformas comparables, integrando capacidades autónomas en sus doctrinas operativas.
La tendencia responde a la necesidad de operar en entornos urbanos densos, escenarios híbridos y espacios confinados donde la rapidez de despliegue y la reducción del riesgo humano son factores críticos.
Implicaciones estratégicas y operativas
El ensayo del perro robot armado por parte del Ejército de Tierra en la Brilat supone un avance en varios planos:
- Incremento de la protección de las tropas en primera línea.
- Mayor capacidad de reconocimiento previo en zonas de riesgo.
- Integración progresiva de sistemas autónomos en unidades convencionales.
- Adaptación doctrinal a conflictos tecnológicos y asimétricos.
El hecho de que el fusil estuviera instalado del revés durante la prueba sugiere que la prioridad actual es validar movilidad, estabilidad y control remoto antes de avanzar hacia una eventual capacidad operativa completa.
Con este ejercicio, el Ejército de Tierra y la Brilat consolidan su apuesta por la robotización del campo de batalla. El perro robot armado deja de ser una imagen propia de la ciencia ficción para convertirse en una herramienta en fase avanzada de evaluación dentro de las Fuerzas Armadas españolas.
El desarrollo y experimentación de este tipo de sistemas anticipa un escenario en el que la combinación de soldados y plataformas autónomas será cada vez más habitual. La Brilat se posiciona así como uno de los principales bancos de pruebas del Ejército de Tierra en su transición hacia una fuerza más digitalizada, conectada y tecnológicamente avanzada.
