ru24.pro
World News
Февраль
2026
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28

No habrá acuerdo de izquierdas, ya empieza la batalla del relato

0

A ese espacio que existe a la izquierda del PSOE hay que reconocerle una capacidad innata para complicar las cosas. Desde sus coordenadas, la izquierda a la izquierda de la izquierda, hasta sus gestos: los partidos de Sumar han llegado esta semana a un acuerdo para renovar sus votos como coalición, aunque sin que se les pueda llamar Sumar, pero todavía sin nombre y sin líder.

En una época en la que parece que sólo triunfan los mensajes cortitos y al pie, tiene mérito.

Chascarrillos al margen, esta semana se ha puesto en movimiento la compleja maquinaria de la izquierda para intentar organizarse de cara a las próximas generales, se celebren cuando se celebren. En un momento de auge de la derecha y la extrema derecha en todas las encuestas y elecciones, parece una maniobra crucial si la izquierda quiere sobrevivir al reparto de escaños propiciado por el sistema D'Hont.

Sin embargo, aunque todavía nadie quiere reconocerlo en voz alta, los signos que van apareciendo a un lado y al otro del espacio apuntan a que el acuerdo parece casi imposible. Es como si los partidos ya estuvieran pensando más en controlar el relato que en lograr realmente el pacto.

Empecemos por Sumar. Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Más Madrid y los Comunes anunciaron que van a presentar su nueva coalición el próximo 21 de febrero, sábado, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. A estas alturas, el evento parece que va a ser únicamente la presentación de un nuevo eslogan, "Un paso al frente", y la promesa de que las cosas se van a hacer de forma diferente esta vez, aunque sigue sin quedar del todo claro cuál será su hecho diferencial.

Pero también va a ser un evento que ejercerá presión sobre otras formaciones. En el mensaje que difundieron para anunciar el nuevo eslogan, incluyeron lo siguiente: "Sabemos que este camino y esta tarea no depende sólo de las fuerzas que organizamos el acto. Por eso, hemos invitado a todas las fuerzas políticas de la izquierda plurinacional y transformadora del Estado a que asistan. Esta invitación es una mano tendida para el diálogo y la cooperación, respetando los tiempos y necesidades de cada organización". Ese mensaje va en línea con las llamadas a la unidad que han estado haciendo los distintos dirigentes de los partidos, con el altavoz de estar en el Gobierno, a lo largo de toda la semana.

Es una mano tendida, es cierto, pero para algunos este gesto puede resultar traicionero: quien no acuda al acto corre el riesgo de ser dibujado como que no quiere llegar a acuerdos. Cuando todo se desmadre, desde Sumar pueden decir "por nosotros no fue, nosotros hicimos todo lo posible, fueron ellos los que no quisieron pactar". Puro relato.

A la espera de ver si el 21 de febrero se pasan por el Círculo de Bellas Artes representantes de partidos como Chunta o Compromís, que fueron en las listas con Sumar el 23-J, quien seguro que no acudirá es Podemos, el partido al que realmente va dirigido ese mensaje de mano tendida. Y el partido morado ya se ha instalado, de hecho, en ese relato. El pasado martes, una fuente de Podemos aseguraba que "el problema está en la otra parte, que no quiere llegar a acuerdos". Es, literalmente, lo que va a decir Sumar de ellos si no se sientan.

Los morados creen que Sumar es "una operación política para construir una izquierda plegada al PSOE, porque en el Gobierno no se mueve un papel sin que el PSOE lo apruebe" y ellos no quieren ser partícipes de ello. En los últimos meses, han endurecido mucho su discurso contra el Ejecutivo, complicando junto a Junts muchas votaciones, y reclaman a ese espacio "un proyecto que asuma que hay que cambiar las cosas, no seguir los postulados del PSOE, un proyecto que impugne el bipartidismo", según la misma fuente.

Lo que exige Podemos, que además pone continuamente el ejemplo de Extremadura (en el que concurrió con Izquierda Unida sin Sumar) como modelo a seguir, es que Izquierda Unida y otras formaciones como los Comunes abandonen Sumar y formen una nueva entente con ellos. Ninguno de los partidos que conforma Sumar está dando signos, ni siquiera, de que se vayan a plantear abrir ese debate.

Estos elementos ya de por sí complican la posibilidad de un acuerdo. Pero falta otro muy importante: el ego. En Sumar están convencidos de que en Podemos hay una inquina personal hacia Yolanda Díaz, porque fue nombrada a dedo por Pablo Iglesias y acabó desmarcándose y vetando a Irene Montero en las listas del 23-J. Eso generó mucho resentimiento y Podemos respondió, tiempo después, designando a Montero como su candidata a las próximas elecciones generales. Ahora, si se quiere llegar a un acuerdo con los morados, hay que entender que la exministra de Igualdad va en el pack. Son como las ofertas en el súper, indivisibles.

Para salvar esas diferencias, podría valer con que Yolanda Díaz renuncie a intentar liderar ese espacio. A fin de cuentas, no la quieren dentro (Antonio Maíllo pide liderazgos nuevos), y tampoco la quieren fuera, ni Podemos ni el PSOE. Ella, sin embargo, cree que tiene "autoritas" y desde Movimiento Sumar, su espacio, ya deslizan que es la líder "natural". El qué acabará haciendo tiene a todos en vilo. Pero aun salvando ese aspecto, seguirá quedando el programático. A Podemos no le vale con un Sumar 2.0 liderado por otra persona.

Con la izquierda hemos topado.