Las lluvias disparan las concentraciones de polen en España y el riesgo para los alérgicos
Tras la larga sucesión de borrascas que durante casi todo el mes de enero y lo que llevamos de febrero ha recorrido España, los registros de la Red Española de Aerobiología (REA) arrojan que nos encontramos en un pico máximo de polen de aliso (Alnus glutinosa), que puede causar fuertes reacciones alérgicas en personas susceptibles.
Tal y como recoge el medio Meteored, en esta etapa estamos en el punto álgido de polinización de las betuláceas de invierno tardío y primavera, una familia de plantas que incluyen especies como el aliso, propias de las zonas templadas y montañosas tropicales, que además se ve impulsado por las lluvias recientes. Además, sus proteínas son similares a las de muchas otras especies vegetales, por lo que puede provocar síntomas alérgicos en personas sensibles, por ejemplo, al abedul o incluso a la manzana.
Una tormenta perfecta para los alérgicos
Concretamente, la lluvia y las subidas térmicas preventivas pueden provocar que la floración sea más explosiva y que se solape con el inicio de la temporada de las cupresáceas (cipreses y arizónicas), una conjunción que puede saturar los receptores de los alérgicos.
A eso se junta que, con las lluvias intermitentes, la humedad ambiental elevada puede hacer que los granos de polen puedan absorber agua hasta que su membrana estalle por un proceso llamado ósmosis. Con ello, un solo grano de polen se fragmenta en micropartículas alergénicas, que además se mantienen más tiempo en suspensión en el aire y penetran más profundamente en las vías respiratorias de las personas alérgicas.
Por otro lado, en entornos urbanos la presencia de polen de aliso se combina con la contaminación ambiental, y particularmente con las partículas de emisión de los motores diésel. Este tipo de agentes químicos dañan la estructura molecular del polen y lo vuelven más agresivo, lo que puede llegar a agravar la sintomatología alérgica.
En estas situaciones, se recomienda a los alérgicos que tomen una serie de medidas preventivas. Por ejemplo, se recomiendan los lavados nasales con suero; el uso de mascarillas puede bloquear la entrada de partículas alergénicas en las vías respiratorias, y las gafas de sol pueden hacer lo propio en los ojos.
Finalmente, hay que tener en cuenta que las intensas lluvias han dejado grandes reservas de agua y humedad en el suelo, que favorecen el desarrollo vegetal; en un momento en el que predominan las temperaturas suaves, es posible que nos encaminemos a una de las primaveras más intensas de los últimos años para los alérgicos.
