ru24.pro
World News
Февраль
2026
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28

Sara Jiménez Valdericeda, experta en microbioma humano: «No, la hinchazón después de comer no es normal, y tampoco inevitable»

0

Probablemente, una gran mayoría de los lectores se haya sentido hinchado a menudo, en especial después de comer. Sin embargo, las principales causas de hinchazón no solo tienen que ver con ‘comer mal’, sino con un ácido estomacal bajo, un intestino lento, una inflamación sistémica, retención de líquidos o estreñimiento.

Sea cual sea la causa, lo que quiere dejar muy claro la especialista en nutrición funcional Sara Jiménez Valdericeda, experta también en microbioma humano, es que «la hinchazón después de comer no es normal, ni tampoco inevitable» como muchas personas creen.

«La hinchazón es un síntoma de que algo pasa»

Como ha avanzado la experta, sentirse hinchado después de comer no es normal, y la hinchazón «es un síntoma. Como todo síntoma, se trata de una forma visible con la que el cuerpo nos avisa de que algo no está funcionando como debería». En este contexto, el verdadero problema es que ese ‘algo’ puede tener orígenes muy diferentes.

En función de cuál sea la causa, la solución nunca va a ser la misma para todo el mundo. Lo que funciona para una persona puede no servir para otra, y viceversa. En cualquier caso, se trata de un problema ampliamente extendido entre la población, puesto que la hinchazón abdominal afecta a entre el 15 y el 30 por ciento.

Para todos aquellos que piensen que el principal culpable, y casi inevitable, es ‘comer mal’, en realidad no es así, según Valdericeda. La experta en microbioma habla de hasta 10 causas diferentes, «desde disbiosis e intolerancias hasta problemas hormonales, estrés crónico o déficit de ácido estomacal. Comer bien no garantiza digerir bien si nuestro sistema digestivo no tiene lo necesario para procesar esos alimentos».

«No hay que eliminar alimentos, sino entender qué está pasando»

Cuando nos sentimos hinchados, el error más común es lanzarse a quitar alimentos sin preocuparse por entender qué es lo que está pasando realmente en nuestro organismo. «Se quita el gluten, después los lácteos, las legumbres, la fruta, los cereales… Y al final la dieta es tan restrictiva que resulta insostenible, genera ansiedad con la comida y, sobre todo, no resuelve el problema de fondo».

Si la hinchazón viene de un ácido estomacal bajo, eliminar el gluten no va a solucionarlo. Si el problema es un déficit de enzimas pancreáticas, dejar los lácteos tampoco. Y si lo que tenemos es SIBO, restringir alimentos sin tratar el sobrecrecimiento bacteriano solo será un parche temporal. Aún más, «si mantenemos restricciones nutricionales durante mucho tiempo, puede empeorar el problema digestivo».

El empeoramiento de la digestión se produce porque «cuando reducimos drásticamente la variedad de lo que comemos, nuestra microbiota pierde diversidad. Esto sucede porque cada tipo de bacteria se alimenta de nutrientes diferentes: unas necesitan fibras de las verduras, otras almidones de los cereales, y otros compuestos de las legumbres». Si eliminamos muchos grupos de alimentos, eliminamos también el ‘alimento’ de esas bacterias beneficiosas. Y cuando esas bacterias desaparecen, lo que queda es un intestino más inflamado.

10 causas diferentes, 10 abordajes distintos

En función del origen de la hinchazón, la manera en la que debemos abordarlo cambia sustancialmente. Por eso, Sara Jiménez comparte cuáles son las 10 causas principales de este síntoma tan incómodo y en absoluto ‘normal’, problemas digestivos crónicos y alteraciones del tránsito intestinal, con la intención de que podamos identificarlo y saber cómo tratarlo. Siempre, por supuesto, con el consejo médico.

1. Sensibilidades o intolerancias alimentarias

Cuando se trata de intolerancias alimentarias, «no hablamos solo de celiaquía o intolerancia a la lactosa. Cuando el intestino está dañado, inflamado o tiene un desequilibrio de bacterias (disbiosis), puede volverse más permeable de lo normal. Esto hace que reaccionemos a alimentos que antes tolerábamos bien».

¿A qué alimentos se refiere la experta? «Al gluten sin ser celíaco, ciertos tipos de azúcares presentes en frutas, verduras o legumbres (los llamados FODMAPs), o incluso alimentos saludables con los que el cuerpo lleva a cabo ‘reacciones cruzadas’. Cada vez que comemos uno de estos alimentos, el intestino reacciona inflamándose, generando gases y provocando esa hinchazón que no entendemos de dónde viene».

2. Ácido estomacal bajo

Cuando el cuerpo no produce suficiente ácido clorhídrico en el estómago, las proteínas no se digieren correctamente. Esos alimentos mal digeridos pasan al intestino, donde fermentan y producen gases e hinchazón. Además, sin suficiente ácido, las bacterias que deberían morir en el estómago sobreviven y colonizan zonas donde no deberían estar. Paradójicamente, muchas personas con ardor o reflujo no tienen exceso de ácido, sino déficit.

3. Movimiento intestinal lento

Si el intestino no se mueve con la frecuencia y la fuerza adecuadas, los alimentos permanecen más tiempo del debido en el tracto digestivo. Esto favorece la fermentación, el sobrecrecimiento bacteriano y la acumulación de gases.

4. Disbiosis o SIBO

La disbiosis consiste en tener un desequilibrio en las bacterias intestinales: demasiadas ‘malas’ y pocas ‘buenas’. Cuando este problema ocurre específicamente en el intestino delgado (donde no debería haber tantas bacterias), hablamos de SIBO. En ambos casos, las bacterias fermentan los alimentos que comes, especialmente los carbohidratos, y producen gases en exceso. El resultado: hinchazón intensa, sobre todo después de comer, que puede durar horas.

5. Mala digestión de grasas

Si la vesícula biliar no funciona bien, si hay insuficiencia pancreática o si faltan enzimas digestivas, las grasas y otros nutrientes no se digieren correctamente. El resultado: gases, hinchazón, heces flotantes o grasientas, y malestar tras las comidas.

6. Inflamación sistémica

A veces el problema no está solo en el intestino, sino en un estado de inflamación generalizada que afecta a todo el cuerpo. Puede venir del estrés crónico, de la resistencia a la insulina, de procesos autoinmunes o de un intestino permeable. Cuando todo tu organismo está inflamado, el intestino también lo está, y esa inflamación hace que se retenga líquido, que la digestión sea más lenta y que cualquier alimento provoque más hinchazón de lo normal.

7. Problemas hormonales

Las fluctuaciones hormonales, especialmente en mujeres, pueden ralentizar el movimiento del intestino, hacer que retengan más líquidos y aumentar la sensibilidad de la tripa. Muchas mujeres notan que su hinchazón empeora en determinadas fases del ciclo menstrual, justo cuando los niveles de progesterona y estrógenos cambian. El intestino se vuelve más lento, se acumulan gases y aparece esa sensación de estar ‘hinchada como un globo’.

8. Retención de líquidos

No toda la hinchazón es por gases. A veces, el cuerpo retiene líquido en el abdomen por problemas hormonales, por inflamación, por comer demasiada sal o porque el sistema linfático no drena bien. Esa retención de agua hace que nos sintamos hinchados, pesados y con la ropa apretada, aunque no hayas comido nada que te siente mal.

9. Aerofagia (tragar aire)

Algo tan simple como comer deprisa, hablar mientras comes, masticar chicle o beber con pajita puede hacer que tragues aire en exceso. Ese aire acaba en el intestino y genera distensión.

10. Uno de los problemas más comunes: el estreñimiento

Cuando el tránsito es lento y las heces se acumulan, el intestino se distiende y aparece la hinchazón. Además, el estreñimiento puede ser tanto una causa como una consecuencia de otros problemas digestivos.