Las mejores ventas de carretera en Córdoba para comer con la 'aprobación' de los camioneros
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Las ventas de carretera siguen siendo uno de los grandes refugios gastronómicos de la provincia de Córdoba. Lugares pensados para reponer fuerzas, con horarios amplios, raciones generosas y una cocina directa, sin artificios. Sitios donde paran transportistas, viajeros habituales y vecinos de la zona porque saben que allí no se falla. Desde la A-4 hasta la Autovía del Olivar, estas son cinco direcciones donde comer como se ha hecho siempre: plato contundente, producto reconocible y precio ajustado. Sol Zapatilla es una de esas paradas históricas de la A-4 que muchos conductores tienen marcada en el GPS mental. Situado en el término municipal de Montoro, este establecimiento se ha ganado fama por su cocina casera y por servir platos pensados para aguantar una jornada larga al volante. Aquí mandan los guisos, las carnes y los platos de cuchara cuando el tiempo acompaña, siempre con raciones generosas y servicio rápido. El ambiente es el de una venta clásica, con clientela fiel y mesas donde conviven camioneros, trabajadores de la zona y viajeros de paso. Un sitio para sentarse sin prisas, comer fuerte y volver a la carretera con el estómago, y el ánimo, en su sitio. Ubicado en plena A-4, el Mesón Despeñaperros es una referencia para quienes cruzan el eje Córdoba-Jaén. Integrado en el conocido hotel del mismo nombre, este mesón combina la funcionalidad de una parada de carretera con una cocina tradicional. Su carta apuesta por platos clásicos, carnes a la brasa y recetas que no engañan, pensadas para satisfacer a quien llega con hambre de verdad después de kilómetros al volante. Es habitual ver aquí autocares, transportistas y viajeros frecuentes, lo que da buena medida de su fiabilidad. Un lugar cómodo para parar, comer sin complicaciones y continuar el viaje sin sorpresas. Casa Tala es uno de los grandes nombres de la carretera en la provincia. Situado en Espiel, en la N-432, se ha convertido en parada obligatoria para quienes recorren la Autovía del Olivar. Su cocina es reconocida por el uso del producto local y por una carta donde brillan las carnes, los guisos y los platos tradicionales elaborados al estilo de toda la vida, pero con un toque, a veces, diferenciador. A pesar de su ubicación de carretera, Casa Tala tiene fama de restaurante sólido, con una propuesta gastronómica que va un paso más allá de la venta al uso, sin perder el espíritu de comer bien y abundante, que tanto se busca cuando se está viajando por las carreteras andaluzas. Ideal tanto para transportistas como para quienes planifican la parada a propósito en una escapada de fin de semana o en un viaje por trabajo. En la zona de Casa Muriano, también junto a la N-432, Bar Equis es uno de esos bares clásicos de carretera que funcionan como punto de encuentro para todo tipo de públicos. Su propuesta es clara: cocina sencilla, bien hecha y servida con rapidez. Aquí se viene a desayunar fuerte, a almorzar platos combinados o a pedir raciones clásicas sin florituras. Su cercanía a la Autovía del Olivar y su ambiente sin pretensiones lo convierten en una opción habitual para quienes hacen ruta por esta vía desde su apertura en 1937. Un bar de batalla en el mejor sentido de la palabra, donde lo importante está en el plato. El restaurante Fierro, ubicado en el entorno del Balneario de Villaharta, aporta un matiz diferente dentro de esta ruta de carretera. Aunque forma parte de un complejo termal, su localización junto a la Autovía del Olivar lo convierte también en una parada habitual para viajeros y conductores que buscan comer bien en un entorno tranquilo. Su cocina combina tradición y producto, con platos más elaborados que los de una venta clásica, pero manteniendo raciones generosas y una propuesta que gusta a todos los paladares. Una opción interesante para quienes quieren comer «como camioneros», pero sentados con un punto extra de comodidad.
