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Indra mueve ficha y multiplica su fondo de defensa hasta los 1.000 millones

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Según publica InfoDefensa, a finales de 2025, Indra puso en marcha Indraventures, su primer fondo corporativo de capital riesgo, con una dotación inicial de 200 millones de euros y un mandato claro: invertir en tecnologías de uso dual con alto potencial de crecimiento. El vehículo nació con foco en aeroespacio, ciberseguridad, defensa e innovación disruptiva, en línea con las prioridades estratégicas marcadas por la OTAN y la Unión Europea.

Lo relevante no es el lanzamiento, sino la velocidad del siguiente paso. Apenas dos meses después, Indra ya ha comunicado que su objetivo real es escalar el fondo hasta los 1.000 millones de euros en el periodo 2027-2030, incorporando socios financieros e industriales. El dato, poco publicitado, confirma que la compañía no ve la inversión en defensa como una coyuntura ligada a Ucrania, sino como una oportunidad estructural.

¿Por qué Indra quiere multiplicar Indraventures por cinco?

Una tesis industrial, no solo financiera

Dotación inicial 200 millones de euros (2025)
Objetivo ampliado Hasta 1.000 millones de euros (2027-2030)
Áreas prioritarias IA, ciberdefensa, edge computing, cuántica, realidad extendida

Según explicó Manuel Ausaverri, director general de Estrategia y M&A de Indra, el auge del sector ha cambiado las reglas del juego. “Hay mucho potencial de subir el nivel de la industria de defensa empezando por abajo”, señaló durante una jornada sectorial en Madrid. El mensaje va dirigido a startups, spinoffs tecnológicas y pequeños equipos de ingeniería avanzada.

El dato clave: el pipeline ya existe

  • Indra afirma disponer de un pipeline “extraordinario” de proyectos tecnológicos aún no escalados.
  • Muchas de estas iniciativas no acceden a financiación tradicional por los largos ciclos del sector defensa.
  • El fondo actúa como puente entre innovación temprana y programas militares estables.

Ausaverri fue claro al respecto: “Quién mejor que Indra para identificar las tecnologías del futuro y colaborar a que el ecosistema de defensa se desarrolle”. La afirmación encierra una ventaja competitiva evidente: pocas compañías en España combinan acceso a grandes programas, capacidad industrial y visión exportadora.

De la coyuntura bélica a una industria exportadora

Uno de los mensajes más significativos del directivo fue su referencia explícita al escenario posterior a la guerra de Ucrania. Indra no quiere un ecosistema dependiente de picos presupuestarios, sino una industria estable, exportadora y tecnológicamente soberana. El fondo Indraventures se concibe como una herramienta para lograrlo.

“Es importante transformar el contexto geopolítico y de inversiones en oportunidades duraderas para el país”, subrayó Ausaverri, en línea con análisis recientes sobre resiliencia industrial y autonomía estratégica en defensa.

Una visión alineada con el Estado

Indra juega además con un factor diferencial: su condición de empresa participada por el Estado. Según Ausaverri, eso obliga a que las decisiones de inversión sean coherentes con los intereses estratégicos nacionales, incluyendo restricciones a la exportación y compatibilidad con la defensa del país.

El directivo reconoció que el sector financiero tiene especificidades claras: plazos largos, riesgos regulatorios y dependencia de decisiones soberanas. Precisamente por eso, Indra busca rodearse de socios expertos y un consejo asesor aún en fase de conformación.

Indraventures como instrumento de poder industrial

El mensaje final es inequívoco. Indra no está creando un fondo para seguir una moda. Está construyendo una palanca de poder industrial con horizonte de décadas. Si el plan se materializa, Indraventures podría convertirse en uno de los mayores fondos de defensa de Europa, con capacidad real para decidir qué tecnologías sobreviven, escalan y se integran en los sistemas del futuro.

En un momento en el que Europa busca autonomía estratégica, el movimiento de Indra anticipa una batalla silenciosa: la que se libra mucho antes del contrato militar, en los laboratorios, las startups y el capital que decide quién llega primero.