El librito que convirtió a miles de súbditos en revolucionarios en solo 47 páginas
El primer viral - El texto afirmaba que ningún hombre debía mandar sobre otro por herencia y defendía que la igualdad debía traducirse en un sistema político distinto
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Las hojas pasaron de mano en mano mientras el papel se doblaba, se guardaba en bolsillos gastados y volvía a salir sobre mesas de madera. La tinta oscura marcaba frases cortas que alguien leía en voz alta y otros seguían en silencio. El contenido del texto se repetía en tabernas y casas, con copias que perdían esquinas y ganaban dobleces debido a que las incontables lecturas que acumulaban. Aquella gran circulación preparó el terreno para un gran cambio en Estados Unidos que aún no tenía nombre.
El folleto empujó la ruptura con Londres y sacó la discusión a espacios abiertos
El núcleo de todo fue la publicación de Common Sense en enero de 1776, un texto que empujó a muchos colonos a apoyar la separación definitiva de Gran Bretaña. El panfleto planteó la independencia como una salida clara y cercana, sin rodeos teóricos, y colocó esa idea en conversaciones de la élite, pero también de personas de estratos más bajos. Esa claridad ayudó a que una posición hasta entonces minoritaria empezara a ocupar el espacio público de forma rápida. Así, ese debate dejó de moverse en círculos reducidos y pasó a plazas y reuniones abiertas.
La difusión fue tan intensa que el contenido llegó también a quienes no sabían leer. Las lecturas grupales se convirtieron en una vía habitual, con oyentes que memorizaban párrafos enteros. En pocas semanas circularon decenas de miles de copias, una cantidad alta para la época. Algunas estimaciones hablan de más de 100.000 ejemplares, aunque otros historiadores matizan esa cifra. Aun así, el alcance fue suficiente para que el mensaje se asentara en la vida diaria de las colonias.
Ese recorrido comenzó en pleno invierno de 1776, cuando el texto empezó a circular de forma anónima. El autor se presentaba como un inglés una firma que ocultaba su identidad real. El panfleto tenía menos de cincuenta páginas y un precio bajo, lo que facilitó su compra y su reproducción. Su tono directo rompía con el estilo habitual de los escritos políticos del momento y permitía una lectura rápida y comprensible.
El contenido atacaba la figura del monarca y cuestionaba la monarquía hereditaria con argumentos sencillos. Defendía que todos los hombres nacen iguales y rechazaba la idea de un poder basado en el derecho divino. Esa forma de exponer la crítica eliminaba intermediarios y hablaba a lectores sin formación académica. La propuesta no pedía reformas parciales, planteaba un corte completo con la corona.
Thomas Paine quedó al margen del poder pese a la fuerza de su texto
Detrás del texto estaba Thomas Paine, un inmigrante británico llegado a Filadelfia en 1774. No pertenecía a la élite política ni militar y había trabajado como editor y escritor autodidacta. Publicó el panfleto sin su nombre por el riesgo que implicaba, y solo más tarde se supo que era el autor. Durante la guerra siguió escribiendo, con la serie The American Crisis, leída a soldados del ejército continental en momentos de desánimo.
Aunque Paine no firmó la Declaración de Independencia, su influencia se percibe en el clima que precedió a ese documento aprobado en julio de 1776. La guerra se alargó y su figura fue perdiendo apoyos con el tiempo, en parte por sus críticas a la religión organizada. Murió sin reconocimiento público, pero el texto que publicó años antes siguió circulando como referencia. Aquel panfleto demostró que unas pocas páginas podían alterar el rumbo político de un continente mediante palabras pensadas para ser repetidas en voz alta.
