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Expira el Nuevo START, el último pacto nuclear entre EE. UU. y Rusia, que revive el temor a una carrera atómica sin controles

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El último pacto de control de armas nucleares entre Estados Unidos y Rusia llegó a su fin este jueves. El Nuevo Tratado de Reducción de Armas Estratégicas, conocido como Nuevo Start, expiró tras limitar durante más de una década el número de ojivas nucleares estratégicas desplegadas por las dos principales potencias atómicas del mundo.

Con la finalización del acuerdo, desaparece el único instrumento vigente que regulaba de manera formal los arsenales estratégicos de Washington y Moscú. El tratado fue prorrogado por última vez en febrero de 2021 por un período de cinco años y concluyó sin que existan negociaciones abiertas para acordar un texto alternativo.

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El fin de un acuerdo clave

El Nuevo Start establecía límites precisos al armamento nuclear estratégico desplegado por EE. UU. y Rusia. El acuerdo fijaba un máximo de 1.550 ojivas nucleares operativas a cada país, tanto las montadas en misiles como las asignadas a bombarderos pesados con capacidad nuclear.

El estatuto también regulaba los sistemas de lanzamiento. Establecía un tope de 700 misiles balísticos intercontinentales, misiles balísticos lanzados desde submarinos y bombarderos pesados asignados a misiones nucleares. A su vez, fijaba un límite total de 800 lanzaderas, incluidas las desplegadas y las no desplegadas.

El texto firmado en Praga en 2010 contemplaba un sistema específico de conteo para los bombarderos. Cada aeronave se contabilizaba como una sola ojiva, pese a que podía transportar entre 16 y 20 armas nucleares. Esta metodología permitía mantener el equilibrio entre ambas potencias dentro de los márgenes establecidos.

Además de los límites numéricos, el Nuevo Start incorporaba mecanismos de verificación. El acuerdo autorizaba hasta 18 inspecciones anuales de los arsenales nucleares estratégicos entre las partes. Estas inspecciones se complementaban con intercambios regulares de información.

Paul van Hooft, analista del centro de estudios estadounidense Rand, señaló que las conversaciones de control de armamentos de la Guerra Fría generaron “un conocimiento institucionalizado tanto en EE. UU. como en Rusia sobre la otra parte”. Según explicó, ese sistema facilitó durante años una mayor previsibilidad en el ámbito nuclear.

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"En el peor escenario"

Con la expiración del convenio, dejan de existir límites legalmente vinculantes sobre las armas nucleares estratégicas de Estados Unidos y Rusia. También desaparecen los mecanismos formales de inspección que permitían verificar el cumplimiento de los compromisos asumidos por ambas partes.

Pavel Podvig, director del Proyecto de Fuerzas Nucleares Rusas, explicó que sin estos instrumentos “cada parte se pondrá en el peor escenario”. Según indicó, el sistema exigía demostrar que no se realizaban actividades sospechosas, algo que deja de ser obligatorio tras el fin del acuerdo.

Las inspecciones entre ambos países ya se encontraban interrumpidas desde la pandemia. En febrero de 2023, un año después del inicio de la invasión rusa a gran escala de Ucrania, Moscú anunció que se desligaba del Nuevo Start como respuesta al apoyo de la Administración de Joe Biden a Kiev.

Durante ese período se sucedieron declaraciones públicas sobre la posibilidad de emplear armamento nuclear, varias de ellas realizadas por Dmitri Medvédev, actual integrante del Consejo de Seguridad ruso. No se registraron ataques de ese tipo. En septiembre, el presidente ruso, Vladímir Putin, mencionó que se podría mantener el statu quo durante otro año, sin que Washington respondiera a esa propuesta.

El fin del acuerdo se produce mientras los arsenales nucleares globales aumentan en número y se modernizan. El Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo informó que el inventario total supera las 12.200 ojivas, con más de 9.600 operativas. Entre el 80% y el 90% de ese arsenal pertenece a Estados Unidos y Rusia.

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Trump propone nuevo pacto

Tras la expiración del acta, el presidente Donald Trump aseguró que desea un nuevo acuerdo nuclear. En un mensaje publicado en Truth Social, afirmó que este debe de ser “mejorado y modernizado”.

Sostuvo que el acuerdo expirado fue “mal negociado por Estados Unidos” y aseguró que estaba “siendo violado flagrantemente”. En ese mismo mensaje, señaló que, en lugar de prorrogar el pacto, Washington debería encargar a sus expertos nucleares el diseño de una alianza distinta con mayor proyección futura.

El mandatario indicó que le parecen adecuadas las limitaciones que imponía el Nuevo START sobre las armas nucleares de largo alcance. Sin embargo, reiteró su interés en que ahora se incluya a China, cuyo arsenal, aunque menor en volumen, se encuentra en expansión.

Trump destacó que su país es “el más poderoso del mundo” y afirmó haber reconstruido “por completo” las fuerzas armadas durante sus dos mandatos. Mencionó el desarrollo de nuevas armas nucleares y la modernización de otras ya existentes.

También subrayó la creación de la Fuerza Espacial, que se convirtió durante su primera presidencia en una de las ramas de las Fuerzas Armadas estadounidenses. Este organismo participa en el proyecto conocido como “Cúpula dorada”, un sistema destinado a interceptar misiles intercontinentales desde la órbita baja terrestre.

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Nueva adhesión

Estados Unidos considera que cualquier nuevo tratado de control de armas debe incluir a China. Washington sostiene que el país asiático representa una amenaza estratégica creciente y que su arsenal nuclear debe formar parte de un marco de limitaciones más amplio.

El Pentágono publicó el 24 de diciembre un informe sobre las capacidades militares chinas en el que alertó sobre un arsenal nuclear “creciente”. Según datos del Sipri, el Ejército Popular de Liberación dispone de unas 600 ojivas, 24 de ellas para su uso inmediato.

Más allá del volumen total, las autoridades norteamércinas señalan el ritmo de producción como un factor central. El Sipri estima que China incorpora alrededor de cien nuevas cabezas nucleares por año desde 2023, el mayor incremento anual registrado a nivel global.

Pekín rechaza incorporarse a negociaciones en el corto plazo. En un documento sobre control de armas publicado un mes antes, el Gobierno chino sostuvo que las grandes potencias nucleares deben reducir de forma drástica sus arsenales antes de avanzar hacia un proceso multilateral.

“Cuando las condiciones sean propicias”, señala ese texto, “todos las naciones poseedores de armas nucleares deberían sumarse al proceso multilateral de negociación sobre desarme nuclear”. Pavel Podvig explicó que el gigante asiático no percibe una necesidad inmediata de firmar estos acuerdos, mientras que Rusia prioriza un entendimiento bilateral con Estados Unidos por su valor simbólico como socio equivalente.