“Mi bello ángel” de Maritza Morillas
La maestra América Sierra recuerda que su camino comenzó cuando era apenas una niña. Escuchaba canciones en la radio y las desarmaba mentalmente, convencida de que componer no debía ser imposible. A los 13 años escribió su primera canción formal y, al escucharla en voz de otros, entendió que había encontrado su lugar. En un medio dominado por hombres, se abrió paso con determinación, rodeada de amigos compositores, llevando canciones de mano en mano, de artista en artista, creando conexiones directas entre la obra y quien la interpretaría.Mi bello ángel surge como una pieza profundamente emotiva, capaz de moverse entre la dulzura y el dramatismo. Para su autora, es un himno al amor que ha sido adoptado por el público de maneras inesperadas: dedicada a madres, padres, hijos e incluso a seres queridos que ya partieron. La canción ha acompañado duelos, memorias y despedidas, confirmando que el amor, en cualquiera de sus manifestaciones, nunca pierde vigencia.Uno de los versos más poderosos de la canción dice:“Entre el cielo y el infierno solo hay un espacio”.Esa frase se convierte en el eje de la interpretación visual de la maestra Marizta Morillas, quien traduce la música en imagen. Su dibujo representa una dualidad profunda: el abismo oscuro de la ausencia y, al mismo tiempo, la paz luminosa de lo celestial. Una sola figura es capaz de provocar ambos extremos emocionales, reflejando un amor que se sufre, se idealiza y se añora.Maritza Morillas explica que su obra habla de un amor melancólico, de esa tristeza que se instala cuando el otro ya no está. El vacío, el reflejo, el silencio y la luz conviven en la imagen como conviven en la canción. La referencia al mito de Narciso aparece de forma sutil, como metáfora del reflejo emocional y de la contemplación de la propia pérdida.Otro verso que resuena con fuerza es: “Sin ti yo pierdo el ritmo”. La frase resume lo que ocurre cuando una relación termina: la vida se desacomoda, la cotidianidad pierde sentido y todo entra en un descontrol emocional, mental y espiritual. América Sierra y Maritza Morillas coinciden en que amar es también exponerse a esa dualidad constante entre el cielo y el infierno.Para América Sierra, hay canciones que dejan huella no solo en quien las escribe, sino en quienes las escuchan. Mi bello ángel es una de ellas. Las lágrimas del público, los recuerdos que despierta, las historias personales que se reflejan en su letra, son para ella la mayor recompensa como autora.Mi bello ángel es prueba de que las canciones honestas no envejecen. Que el amor puede ser refugio y abismo al mismo tiempo. Y que, cuando una obra nace desde la verdad, encuentra siempre la forma de quedarse.Escucha esta entrevista completa en “El Arte de la Canción: Segunda Temporada” Celebrando los 80 años de la Sociedad de Autores y Compositores de México en Milenio Televisión.
