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Jugamos a 'Nioh 3': masacrar demonios nunca fue tan profundamente adictivo... y complejo

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Abc.es 
Si hay un estudio que se ha ganado a pulso la etiqueta de garantía de calidad dentro del videojuego de acción , ese es Team Ninja. No es casualidad: a sus espaldas cargan con el legado de sagas tan influyentes como 'Ninja Gaiden' o 'Dead or Alive', y desde hace casi una década han encontrado en 'Nioh' su terreno más fértil para experimentar con la acción más exigente. Con 'Nioh 3', el estudio japonés no reinventa la fórmula, pero sí la pule hasta convertirla en una experiencia todavía más adictiva, profunda y satisfactoria . Un título muy japonés en su concepción —para lo bueno y para lo malo—, que mezcla la dureza de los soulslike con la espectacularidad de los hack and slash para crear una identidad propia donde cada combate es un desafío. Nioh 3 vuelve a situar el combate en el centro de todo. Para quienes lleguen nuevos a la saga, se trata de un juego de acción en tercera persona que combina enfrentamientos rápidos y técnicos con una dificultad elevada . La gestión del ki, las distintas posturas de combate y la enorme variedad de armas hacen que cada enfrentamiento tenga múltiples formas de afrontarse. El sistema de combate de 'Nioh 3' se siente como uno de los más pulidos y satisfactorios dentro del género. Es preciso, equilibrado y tremendamente gratificante, manteniendo el alto nivel de las anteriores entregas, pero elevándolo gracias a una gran novedad: la posibilidad de alternar entre dos clases en tiempo real , ninja y samurái, alrededor de la cual gira buena parte de la experiencia. Una decisión brillante que aporta dinamismo y profundidad y que funciona de forma impecable. No se trata simplemente de un cambio de postura, sino de alternar en tiempo real entre samurái y ninja con solo pulsar un botón. La transición es instantánea y, si se realiza en el momento justo cuando el enemigo lanza esos ataques imbloqueables marcados en rojo, permite neutralizarlos por completo y dejarlos abiertos a un contraataque devastador. Más allá de esta mecánica defensiva, lo realmente interesante es que convivimos con dos personajes en uno solo, cada uno con su propio equipo, habilidades y configuración. En la práctica, son dos estilos de juego que se combinan de forma constante y enriquecen enormemente la experiencia. La curva de aprendizaje sigue siendo dura, pero también justa. Morir es parte del proceso, y cada derrota sirve para entender mejor los patrones de los enemigos y mejorar como jugador. Team Ninja ha afinado el equilibrio para que la experiencia resulte menos frustrante que en anteriores entregas, sin renunciar a su esencia desafiante. Puede resultar complejo, porque ciertamente lo es. Aquel que quiera dominar por completo los sistemas deberá dedicarle tiempo y mucha práctica... lo que no nos ha parecido un punto malo. Quien se mete en un souls sabe a lo que se enfrenta. Los jefes, una vez más, son uno de los grandes atractivos . Enormes criaturas inspiradas en el folclore japonés que obligan a exprimir todas las mecánicas del juego. Cada victoria se siente merecida, y esa sensación de superación es la que acaba enganchando durante horas. Algún boss secundario no nos ha parecido la gran cosa, y hay muchos enemigos que vuelven de las entregas anteriores (algunos que ya nos lo han hecho pasar canutas en el pasado...) y que, dada la magnitud del título, hacen un flaco favor a todas las novedades. Visualmente, 'Nioh 3' no busca competir con las grandes superproducciones occidentales en realismo extremo, pero sí destaca por su coherencia artística. Los escenarios, inspirados en un Japón feudal marcado por lo sobrenatural, combinan paisajes naturales, aldeas en ruinas y templos envueltos en una atmósfera opresiva. El diseño de enemigos y jefes vuelve a ser sobresaliente, con criaturas que parecen sacadas directamente de las leyendas niponas. Las armaduras, armas y efectos visuales durante los combates aportan espectacularidad sin saturar la pantalla. No es un juego que deslumbre por pura potencia gráfica, nunca ha sido la seña de identidad de la saga, pero sí por estilo y personalidad. Además, en el plano técnico, 'Nioh 3' se muestra muy estable, al menos en la versión de PS5 que hemos podido probar. El rendimiento es fluido incluso en los momentos más caóticos, algo fundamental en un juego donde la precisión es vital. Los tiempos de carga son reducidos, las animaciones son suaves y el control responde con precisión. El sonido también acompaña con una banda sonora épica y efectos contundentes que refuerzan la intensidad de cada combate. La narrativa de 'Nioh 3' sigue una línea continuista respecto a la saga. Y por desgracia sigue siendo su punto más flojo. No estamos ante una historia especialmente compleja o profunda, pero cumple su función de contextualizar la acción y dar sentido al viaje del protagonista. A nivel general, encarnamos a un joven llamado Takechiyo Tokugawa, destinado a convertirse en shogun, aunque su camino se ve truncado por una catástrofe conocida como la Calamidad, que sume al mundo en el caos y desata una invasión de yokais al servicio de una misteriosa figura obsesionada con el poder, cuya identidad es mejor no desvelar. Sin entrar en spoilers, la trama nos lleva a alterar el destino de la humanidad a través de constantes viajes en el tiempo, recorriendo distintas épocas como Edo, Sengoku y Heian. Como ya es habitual en la saga, también aparecen personajes históricos de peso, como Hattori Hanzo o Takeda Shingen, que aportan un atractivo extra al conjunto. Es una historia que se deja seguir, aunque claramente no es el principal motivo para jugar. Aquí el peso lo lleva la jugabilidad. Otra de las grandes novedades de 'Nioh 3' es que, tras dos juegos divididos en misiones, aquí nos encontramos con un mundo abierto donde toda la acción transcurre sin apenas pantallas de carga. El mundo del juego ofrece una buena variedad de contenidos y actividades que dan sentido a la amplitud del mapa . Al igual que ocurría en otros títulos del género, los puntos de descanso están repartidos con generosidad y permiten desplazarse rápidamente entre ellos, haciendo que recorrer los escenarios resulte ágil y agradable. Además, cada región cuenta con un medidor de exploración que se va completando al encontrar coleccionables y descubrir zonas, marcando en el mapa todo aquello que aún queda pendiente. De este modo, cada avance se ve recompensado y siempre hay algo por hacer. En cuanto a las actividades, no hay grandes sorpresas, aunque tampoco una saturación innecesaria. Tomar campamentos enemigos, buscar kodamas y otros coleccionables, perseguir a curiosos animales hasta su escondite, enfrentarse a enemigos de élite en los reinos yokai —zonas oscuras donde la regeneración es más lenta y el combate se complica— o relajarse en fuentes termales forman parte de la rutina. Las misiones secundarias, conocidas como mitos, cumplen sin destacar especialmente, salvo en el caso de los maestros: duelos uno contra uno contra rivales humanos que obligan a dominar todas las mecánicas y ofrecen algunos de los enfrentamientos más duros y memorables del juego. La respuesta corta es sí, especialmente para los amantes de los juegos de acción exigentes. 'Nioh 3' no rompe con lo anterior, pero perfecciona una fórmula que ya era excelente. Es más accesible sin perder dificultad, más equilibrado y tan adictivo como siempre, pero complejo para aquellos que quieran dominarlo por completo. Puede que no atraiga a quienes buscan una experiencia relajada o una historia profunda, pero para los que disfrutan aprendiendo sistemas complejos, superando retos y dominando el combate, es una apuesta segura. Team Ninja vuelve a demostrar que sabe hacer juegos de acción como pocos estudios en la industria. 'Nioh 3' es una evolución sólida, intensa y tremendamente satisfactoria, que consolida a la saga como una de las grandes referencias del género.