ru24.pro
World News
Февраль
2026
1 2 3 4 5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28

Clara Brugada no quiere noticias de violencia

0

El 20 de mayo de 2025 dos de los más cercanos colaboradores de la jefa de Gobierno, Clara Brugada, fueron asesinados en Viaducto Tlalpan. Se trata del atentado político más grave en lustros en la capital. Y hay que conjugarlo en presente porque tras nueve meses de ocurrido ese crimen, es poco lo que se sabe, y mucha la impunidad, de esos hechos.

La noticia del doble atentado se dio a conocer, ni más ni menos, en la mañanera, donde ese día se encontraba el secretario Omar García Harfuch, que fue oportunamente informado. Éste reportó a su vez ahí mismo a la presidenta Claudia Sheinbaum. La conmoción sacudió a la opinión pública y a la clase política.

Brugada padeció en primera persona un hecho salvaje. Su cercanía con los dos asesinados –Ximena Guzmán y José Muñoz– era personal y profesional. El desafío a la autoridad, flagrante.

A pesar del tiempo transcurrido, la ciudadanía de la capital no tiene claridad del móvil de esa salvajada, y mucho menos puede abrigar la tranquilidad de que sus perpetradores, sobre todo los que lo planearon, ya han sido detenidos y se encuentran bajo proceso o de plano condenados a la pena que merecen.

Lo que sí tiene la sociedad de la CDMX es un temor fundado que se afianza más cada día: cómo será el poderío de la delincuencia en la capital que a la mismísima jefa de Gobierno le matan a sus brazos derechos, y si a ella le puede ocurrir, si la gobernante y las familias de los muertos no pueden decir que al menos se hizo justicia, qué será de los demás, de nosotros, los gobernados.

Y por si hiciera falta señalarlo, el año pasado los balazos mortales no fueron únicamente para Ximena y José. Hubo a lo largo de 2025 diversos atentados que rebasaron las páginas de eso que ahora Brugada quiere definir como “nota roja”. A las primeras planas llegaron, además, la ejecución de un abogado en las escalinatas del Poder Judicial, de un estilista en Masaryk o los levantones (perdón por usar el lenguaje narco) de algunos extranjeros.

¿Está la capital entonces en una crisis de inseguridad desde que en octubre de 2024 llegó al gobierno Brugada? Depende qué entendamos por eso y a quién le preguntemos. Si pensamos en cómo ha crecido la extorsión en la CDMX (según un reporte publicado hace tres semanas en 260 por ciento más), desde luego que hay un escalamiento en uno de los crímenes más complejos y lacerantes. Pero si vemos otras estadísticas, como los homicidios, estamos más o menos igual de mal que siempre. Lo cual no es consuelo, pero tampoco había suscitado mayor debate hasta que este martes la jefa de Gobierno dijo que se necesita un pacto con los medios para que baje la percepción de la inseguridad.

Aunque ayer se quiso desdecir, aquí parte de lo que antier Brugada dijo de las noticias sobre la violencia:

“Sería muy bueno un gran acuerdo con todos los medios de comunicación para que le bajáramos a la nota roja, porque sabemos que es lo que atrae. Entre todos debemos contribuir a mejorar la percepción”.

La noticia no es que Brugada contradice al mismísimo AMLO que muchas veces criticó un pacto que según el expresidente se firmó para eso en el sexenio de Felipe Calderón. Eso es pacotilla. Lo grave es que Brugada crea y diga que en la Ciudad de México el problema son las noticias sobre los crímenes y no la inseguridad en sí misma.

Estamos en la antesala del Mundial. La capital tendrá el histórico honor de ser la ciudad que habrá albergado tres inauguraciones mundialistas. ¿Será que tan magna ceremonia tiene de nervios a la jefa de Gobierno y a sus colaboradores? ¿O será que recibió regaño presidencial porque mientras Palacio Nacional dispara cifras a la baja, las encuestas sobre percepción tenían en octubre otros (malos) datos?

Hay que tomarle la palabra a Clara. Vale la pena discutir si se supone que vamos tan bien por qué nos sentimos tan mal en términos de inseguridad. ¿Será que abundan en redes sociales videos de delincuentes que roban, son detenidos, y luego los vemos robar de nuevo? ¿Será que la gente reclama el robo de autopartes y el gobierno se encoge de hombros ante esos delitos patrimoniales?

Sea lo que sea, culpar al mensajero es una señal tanto de extravío como de desesperación. Uno de los más buscados de EU “se entregó” –si de casualidad hemos de hacerle caso al gobierno de México y la embajada de Washington– en la capital, ¿los medios tienen la culpa de que el mensaje obvio es que si estaba aquí, en el Valle de México, era porque se sentía a gusto y nada perseguido? Y del asesinato de un capo de Sinaloa hace un mes en la Zona Rosa se puede decir lo mismo. Esas noticias obviamente calan en la percepción.

Cuando mataron a José y a Ximena la entonces consejera jurídica Ernestina Godoy publicó su compromiso de esclarecer el crimen. Desde noviembre, esa funcionaria es la más alta autoridad investigadora del país. Si en un momento puede honrar su promesa de justicia a sus amigos ése es ahora. Mientras ello no ocurra, con ese y otros crímenes perpetrados en la capital, la gente, que no está loca, sabe que la nota roja, por morbosa o desagradable que sea, es un reflejo de una violenta realidad, y que callar ante el crimen nunca ha hecho a ningún lugar más seguro o justo.