Lecciones de una foto y un video: otra política es posible
Enero nos dejó dos imágenes dignas de memoria: una foto y un video. La foto, en realidad, son dos: la del ‘antidebate’ de TD Más y la del debate organizado por No Pasa Nada. El video, por su parte, lo registró la periodista de La Nación Lucía Astorga el sábado 31 de enero, a pocas horas de las elecciones presidenciales.
He aquí la(s) foto(s):
Salvo Laura Fernández, en ellas aparecen los candidatos mejor posicionados en intención de voto según las encuestas. Más que confrontar ideas o cruzar reproches, comparten mesa en espacios marcados por la convergencia, la cordialidad y una palpable calidez humana.
Y he aquí el video:
Una reacción espontánea, imposible de guionizar de antemano. Los aspirantes rivales Ariel Robles y Juan Carlos Hidalgo se encuentran en una calle de San José, en medio de los actos finales antes de los comicios, y se funden en un abrazo enérgico que alcanzó 1.400.000 visualizaciones en Instagram.
Ninguno de ellos será presidente en 2026. Álvaro Ramos protagonizó un vigoroso intento de remontada que lo catapultó al 33,44% de los votos por la Presidencia y le permitió asegurar 17 curules para Liberación Nacional (PLN) en el próximo Congreso. Ariel Robles logró movilizar al electorado en favor de sus candidatos a diputado y obtuvo siete escaños para el Frente Amplio (FA). Claudia Dobles, por su parte, diseñó un renacer tímido pero simbólico del Partido Acción Ciudadana (PAC), alcanzando ella misma, mediante la doble candidatura, una silla en la Asamblea Legislativa, desde donde ejercerá la oposición.
Lo que sí consiguieron ellos –a lo que cabe sumar a Juan Carlos Hidalgo, Natalia Díaz, Eli Feinzaig y José Aguilar, participantes del ejercicio organizado en el Teatro Espressivo por el medio digital independiente No Pasa Nada– fue proyectar una imagen distinta de quienes aspiran al cargo más alto de la República.
Estas imágenes enseñan que disentir es legítimo y consustancial a la democracia. Que se puede debatir con vehemencia un día y, al siguiente, sentarse junto a quien ofreció la mayor resistencia política para compartir sonrisas y cercanía. Que la política se asemeja más a la vida real que a la caricatura binaria de “buenos y malos” que los populismos buscan imponer. Y que el ejercicio del poder no tiene por qué ser deshumanizante.
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Fabrice Le Lous es el director de La Nación.
