ru24.pro
World News
Февраль
2026
1 2 3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28

Participación ciudadana es necesaria contra la corrupción

0

La corrupción en el Perú es una experiencia cotidiana lamentable. Son numerosas las denuncias periodísticas que la revelan como una constante que atraviesan diversas entidades estatales.

La última encuesta de Proética lo confirma. El 88 % de los peruanos considera que la corrupción ha aumentado en los últimos cinco años, y el 81 % cree que se mantendrá igual o empeorará en los próximos cinco. Sin embargo, lo más alarmante es que ocho de cada diez personas afirman que la corrupción afecta directamente su vida diaria.

Estos datos describen algo más profundo que una percepción negativa, ya que evidencian una crisis estructural del poder.

Para quienes aprovechan la crisis política actual, la ley es vista como un instrumento selectivo, funcional a quienes controlan el poder.

Las condenas a autoridades locales, regionales y a miembros de la Policía Nacional confirman que se trata de un patrón sistémico.

No obstante, vale anotar que la corrupción se reproduce solo donde la rendición de cuentas es inexistente. En otras palabras, donde el poder se ejerce sin vigilancia ciudadana.

Frente a esta realidad, la respuesta no puede limitarse al ámbito penal. Si bien los jueces y fiscales cumplen un rol fundamental en la persecución del delito, la lucha contra la corrupción es sobre todo una tarea cívica.

En un contexto de instituciones debilitadas, la participación ciudadana se convierte en un contrapeso indispensable.

Los peruanos deben tener conciencia de que participar no es solo votar. Ejercer ciudadana implica también vigilar la gestión pública y exigir transparencia. Es comprender que cada acto de tolerancia frente a la corrupción fortalece el sistema que la reproduce.

En ese sentido, la crisis política que atraviesa el país no se resolverá únicamente con más leyes, una nueva constitución ni nuevas elecciones. Se solucionará a medida que la corrupción deje de ser percibida como inevitable. Por eso, hoy más que nunca, la participación ciudadana es una forma de resistencia democrática.