Almeyda intenta frenar a Azpilicueta para evitar nuevas recaídas físicas
Una de las mejores noticias que ha dejado la semana en un Sevilla que no compite hasta el lunes es ver como dos de sus jugadores más relevantes, los veteranos a decir verdad, han regresado a la dinámica del grupo tras superar distintos problemas físicos. Alexis Sánchez había tenido que parar tras una molestia en la cadera producto de un golpe, mientras que en el caso de César Azpilicueta los inconvenientes físicos han llegado producto de la musculatura de sus piernas. De roturas o sobrecargas que le han dejado fuera de juego demasiado tiempo para las necesidades de un equipo que incluso ha tenido que regresar a la defensa de cinco para no sufrir tanto. El navarro fue pieza fundamental para Matías Almeyda a inicios de curso y debe serlo en lo que resta del mismo. Pero existe un inconveniente: las ganas del propio jugador por demostrar que lo sucedido es algo aislado y que está preparado para ayudar. El entrenador quiere contar con él lo antes posible, pero sin arriesgar lo más mínimo. Otra recaída sería fatal. El caso de Azpilicueta no tiene nada que ver con el de Nianzou , por poner un ejemplo que pudiese resultar familiar. El francés tiene una lesión prácticamente irreversible en el muslo de su pierna derecha, recayendo una y otra vez al mínimo esfuerzo competitivo. Casi siempre ocurre mientras compite, no en los entrenamientos. En cuanto sube las revoluciones, su pierna dice basta y obliga a una sustitución y a reiniciar el tratamiento conservador para recuperarlo para la causa. Con Azpilicueta es distinto. Aunque su currículum de problemas musculares se ha ido ampliando conforme ha ido sumando años, siempre ha sido un profesional con esmerados cuidados en su forma física y pocos problemas. El tiempo siempre da la cara . Después de perderse el inicio de Liga al no estar en los planes de un Sevilla que lo firmó en el tramo final del mercado estival, el ex del Atlético de Madrid cogió vuelo y comenzó seis partidos como titular de forma consecutiva. Fueron esas victorias ante Alavés, Rayo o Barcelona tan sonadas. Pero llegó el día en el que tuvo que parar por un pinchazo en los aductores del muslo izquierdo. Fue nada más comenzar el partido ante el Mallorca , que terminó perdiendo el Sevilla. Ahí comenzaba su calvario. Mes de octubre. Evidentemente, el defensor navarro se daba cuenta del roto que le hacía al equipo. Tras perderse una nueva derrota ante la Real Sociedad , adelantó su vuelta y jugó una parte en el Metropolitano . No sirvió de nada. Llegaría su segunda lesión del curso. Esta vez en el sóleo de la pierna derecha. Nuevamente a parar. Si en el primer contratiempo se había perdido tres encuentros, ahora le tocaba estar dos fuera, con parón internacional de por medio. Segunda lesión en noviembre. Tocaba que llegase la de diciembre, que no tardaría en aparecer. Primero se recuperó a toda prisa para ayudar al equipo en el derbi. También fue titular y disputó todo el partido en Valencia . Parecía que podía retomar su papel destacado como a inicios de curso, pero nuevamente aparecía una lesión en los aductores del muslo de su pierna izquierda, como en su primera lesión. Se la hizo entrenando y a dos días de jugar ante el Oviedo . Su cara era un poema. Dolido por lo ocurrido. «En el último segundo del entrenamiento sufrió una lesión y verlo terminar en un llanto importante habla de cómo siente el fútbol. Me entristece no tenerlo, pero sigue siendo un ejemplo en la adversidad. Esperemos que no sean tantas semanas, sus compañeros intentarán que no se note su ausencia», explicaba el entrenador tras perderlo por tercera vez en poco tiempo. Una lesión al mes. Ya no jugaría más. Porque a inicios de año, ya preparando el compromiso en Nervión ante el Levante , nuevamente debía levantar la mano uno de los capitanes para que le atendiesen durante un entrenamiento. Tocaba parar. Otra vez el sóleo, un músculo que suele ir atacando cada vez más conforme se van cumpliendo años, hacía de las suyas. Azpilicueta debía para y el Sevilla resistir sin uno de sus baluartes defensivos. Sin la persona con la que más seguro se sienten todos aquellos a los que les toca la papeleta de defender en el Sevilla. Su vuelta a los entrenamientos tras perderse nueve partidos de Liga y dos de Copa por lesión es una buena noticia, aunque todos desean ir con cuidado. Y es que la presencia de un veterano en mil batallas ayuda a crecer a ese grupo de canteranos que se están abriendo paso en este Sevilla de tanta necesidad. Que la línea de cinco que terminó ante el Athletic y que, posiblemente, salte de titular en Mallorca esté completamente formada por hombres jóvenes de la casa deja a las claras que los denominados errores individuales pueden llegar con más frecuencia debido a que ahí falta cuajo. Partidos. Marcao está lesionado para lo que resta de temporada, mientras que Nianzou es un caso perdido. Gudelj, por su parte, está sancionado, mientras que con Cardoso no se cuenta. Carmona, Castrín y Kike Salas deberán sacar las castañas del fuego mientras regresa Azpilicueta . Poco a poco. Mimando su musculatura para que regrese de una pieza y por tiempo indefinido. Su voluntad es la de ayudar desde ya. Toca echar el freno y esperar su mejor versión.
