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Январь
2026

Salman Rushdie: «Cuando vives en una sociedad tan dividida como la de EE. UU, el lenguaje es insuficiente para comunicarte»

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Salman Rushdie abandona la no ficción y, después de relatar el intento de asesinato que sufrió en Estados Unidos en[[LINK:EXTERNO|||https://www.casadellibro.com/libro-cuchillo/9788439743699/14349921?srsltid=AfmBOopna2hFRKyls2q96zY1izyozyLwfQZime7SwW5VCC3MtmK8jem4||| «Cuchillo»]], vuelve a la creación con «La penúltima hora» (Random House), un conjunto de cinco relatos unidos por el cordel argumental de la muerte y la vida. Un volumen que deja entrever el caudal imaginativo del novelista que sorprendió a todos con «Los hijos de la medianoche» y que permite conocer cuáles son sus inquietudes literarias y preocupaciones recientes. «Tengo una visión buena de la muerte. Me interesa cómo las personas abordan el final de la vida. Esa idea del estilo último, tardío, y de cómo los escritores encaran este acto de su vida. Hay gente a quien no le gusta envejecer, que pierde la audición, pero la "Novena Sinfonía" está inspirada en la alegría, salió de la felicidad de Beethoven», comentó el novelista, que todavía sostiene que «la literatura es la mejor manera que tengo de responder al mundo en el que vivo. A medida que cambia el mundo, también evoluciona mi escritura. Es una manera de resistencia. George Orwell y su escritura nos han dado varias maneras de pensar sobre la opresión y la tiranía. Escribir nos proporciona eso, formas de pensar. Los libros no pueden tirar regímenes, pero en los tiempos difíciles son una vía para incrementar la inteligencia de los lectores».

Rushdie, que confesó que «no creo que exista un más allá, pero es una ficción que es sumamente útil», explicó por qué ha vuelto al relato y comentó que «estas narraciones pueden ser muy profundas». Puso como ejemplos a «La metamorfosis» de Kafka y «Muerte en Venecia» de Thomas Mann. «Son muy breves y a la vez de lo más profundo que se ha escrito. Yo no había publicado en mucho tiempo ficción corta y quería regresar a este formato. Me dije que a lo mejor hay algo interesante que contar con esta longitud. Pero ahora espero volver a la novela».

«Este es un momento muy oscuro en la vida pública estadounidense»

Salman Rushdie

El autor de «Los versos satánicos» reflexionó sobre la literatura, su influencia en el mundo y, con una expresión de resignación, admitió que «aún tengo dudas del uso de la literatura. Creo que su mayor contribución es que ayuda a comprender la naturaleza humana». No escapó a su pensamiento el aumento de la censura de libros en Estados Unidos y no titubeó en señalar que «la censura va contra la libertad de expresión al igual que la forma en que se lleva a cabo en escuelas y bibliotecas. Cuando un padre se queja de un libro, este se retira de la biblioteca. Y son libros importantes que los jóvenes deberían estar leyendo. Quitar a los jóvenes estos títulos de su alcance es terrible. Este proceso ha levantado quejas, ha habido juicios, que, de momento, han sido bastante positivos. Pero si son cien casos, también son cien censuras diferentes. Estas prohibiciones van en contra de lo constitucional».

El escritor, que es de ánimo esperanzador, no disimula su preocupación sobre la deriva del mundo actual y ha afirmado que «la manera de comunicarnos colapsa. La división en Estados Unidos es alarmante. Es como si estuvieras gritándole al vacío. No entiendes lo que el otro lado está diciendo. Cuando vives en una sociedad tan dividida, el lenguaje es insuficiente para comunicarte. Es peligroso para una sociedad que no se entienda, aunque hable el mismo idioma». Después confesó que «todo el mundo está preocupado» sobre lo que está pasando ahora con la administración [[LINK:TAG|||tag|||63361b05ecd56e36169327f0|||Trump]]. «Hay poco que añadir a esto. Este es un momento muy oscuro en la vida pública estadounidense. Y con esta discusión sobre [[LINK:TAG|||tag|||633616bc5c059a26e23f7c70|||Groenlandia]] y Canadá se vuelve un momento oscuro para todos, no solo para EE. UU».

Rushdie, con humor, reveló que «si no hubiera sido escritor, habría sido un actor: creo que, al final, decidí bien», y subrayó que «creo en la inmortalidad. Todos los escritores la buscan de alguna manera. Los escritores son buenos en que eso suceda. Escribimos para posteridad, no solo para el lector inmediato. Esperas que la gente de mañana quiera leer tus libros, cuando tú ya no estás aquí, y que encuentren valor en tus historias». Este breve inciso personal no le apartó de la realidad. «Yo definiría esta parte del siglo como oscuro. Cuando era más joven, en los sesenta, setenta, todo era mucho más optimista, había más esperanza. Es triste que la rueda gire en esta dirección. Nada es permanente, pero si las cosas van mal, también pueden ir mejor después. Esto es muy importante para lidiar con este presente oscuro».