Rusia paga un precio "extraordinario" por avances mínimos: 325.000 muertos y el mayor nivel de bajas desde 1945
Pese a que el Kremlin mantiene un discurso optimista sobre el curso de la guerra, los últimos informes sobre la cifra de bajas (muertos, heridos y desaparecidos) desvela un creciente número de pérdidas humanas a medida que se extiende el conflicto. Un informe del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Washington sostiene que la invasión de Ucrania ha causado 1,8 millones de bajas militares entre los dos países.
Este grupo de expertos asegura que Moscú se ha llevado la peor parte en este sentido al registrar 325.000 muertos desde el inicio de la guerra en febrero de 2022, una cifra que triplica con creces el total de muertes soviéticas y rusas en todas sus guerras desde 1945. Por su parte, Ucrania ha sufrido entre 100.000 y 140.000 muertes en el campo de batalla. "Las bajas rusas y ucranianas combinadas pueden llegar a 1,8 millones y podrían alcanzar los dos millones de bajas totales para la primavera de 2026", anticipa el CSIS en su informe.
Esta cifra, dicen los autores del documento, supera cualquier registro de una potencia mundial en un conflicto bélico desde la Segunda Guerra Mundial, lo que pone de relieve hasta qué punto la estrategia de desgaste de Moscú está consumiendo sus recursos humanos a un ritmo alarmante para obtener avances territoriales mínimos. Solo en 2025, hubo aproximadamente 415.000 muertos y heridos rusos, con un promedio de casi 35.000 al mes.
"Las fuerzas rusas están pagando un precio extraordinario por ganancias mínimas y están en declive como gran potencia", asegura uno de los autores del documento,
Pese a todo, el tiempo juega a favor de Rusia, que tiene una población mucho mayor para reforzar sus filas que la ucraniana, cuyas autoridades luchan contra el elevado número de deserciones y otras dificultades para el reclutamiento de su ejército, mucho más pequeño que el ruso.
Dado que tanto las autoridades rusas como las ucranianas suelen ocultar y minimizar el número de bajas, los autores del informes han recurrido para su estudio a datos estimaciones de los gobiernos estadounidense y británico, entre otras fuentes. Los observadores de la ONU, por su parte, dicen que las bajas civiles han alcanzado casi 15.000 muertes verificadas desde 2022, pero que el total real "es probablemente considerablemente mayor".
En el terreno táctico, el informe revela que Rusia apenas ha logrado avanzar entre 15 y 70 metros diarios en sus ofensivas más ambiciosas, una velocidad inferior incluso a la de la sangrienta batalla del Somme en la Primera Guerra Mundial. Rusia ocupa actualmente el 20% del país.
A pesar de haber tomado la iniciativa militar en 2024, las fuerzas del Kremlin solo han capturado un 1,5% adicional del territorio ucraniano en estos dos últimos años. Este avance "a paso de tortuga" se debe a la eficaz estrategia de defensa ucraniana. Las fuerzas de Kiev usan drones, campos minados y escudos defensivos con armamento occidental, lo que habría convertido cada metro de tierra en una trampa mortal para los efectivos rusos, según revela el informe.
En lo tocante a las estrategias militares, se destaca que Rusia ha frenado en buena medida los grandes movimientos de blindados optando por pequeños grupos de soldados desplazados en en moto o a pie para intentar así infiltrarse en las líneas ucranianas con la esperanza de pasar desapercibidos para los drones enemigos.
El análisis concluye afirmando que el impacto de la guerra ha colocado a Rusia como una potencia económica de segunda categoría. El crecimiento del PIB se ha estancado en el 0,6% en 2025 y persiste una alta inflación mientras su industria manufacturera muestra signos claros de declive más allá del boyante del sector armamentístico. La ausencia total de empresas tecnológicas rusas entre las 100 más importantes del mundo y el fracaso de su industria espacial sugieren, dice el documento, que el país está hipotecando su futuro a largo plazo.
En el lado de Kiev, se constata que los ataques rusos con misiles y drones han dañado el sistema energético, que ahora solo es capaz de satisfacer solo el 60% de la demanda nacional . Además, el PIB ha sufrido una contracción estimada en un -21,2% entre 2022 y 2025 y acumula un déficit del 18,5% de su Producto Interior Bruto, l que ha puesto al país en un estado de asfixia financiera.
