Relajación precoz
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Empieza «la experiencia», como llaman ahora al servicio, con mucha concentración y atención y, a medida que vuelan los minutos, van bajando ambas. No dejan la botella en la mesa para servirme ellos, como en las grandes casas, pero al cabo de un rato se han olvidado o no les da la vida a atender tantas mesas y mi copa sigue vacía. Si hoy no puede atenderme así, por lo que sea, me digo, pues déjeme la botella en la mesa o en la cubitera, aquí, en un costadito, y ya me ocupo yo de atender a mis compañeros y a mí mismo. Lo peor, sin embargo, suele acontecer en el tránsito del último plato fuerte al postre y no... Ver Más
