Reinserciones
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No es castigo pequeño estar privado de libertad por espacio de años, ya sean estos pocos o muchos. No está de más recordarlo, ni tampoco que el anhelo máximo de quien no es libre se cifra en ser como cualquiera de los que pasean a su aire por la calle. Dos de nuestras cartas de esta semana hablan de este anhelo, en situaciones dispares y, sin embargo, equivalentes: la de quien va a la cárcel y la de quien espera un trasplante para recobrar la salud y la autonomía. Quizá una sociedad mida su éxito, entre otros factores, por su capacidad de reintegrar a la normalidad a quienes se vieron expulsados de ella. En el caso de los trasplantes, el... Ver Más
