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Январь
2026

Los investigadores del accidente de Adamuz analizan una mancha en la soldadura por si fuese una burbuja que la hubiese fracturado

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Los investigadores del accidente de Adamuz ya han empezado a poner el foco en la soldadura que consideran, casi con toda seguridad, responsable del descarrilamiento del Iryo que provocó la posterior salida de la vía de un Alvia de Renfe y le costó la vida a 45 personas. Según ha detallado el presidente de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), Ignacio Barrón, los técnicos están analizando una mancha de la soldadura por si pudiera ser lo que en el argot se conoce como coquera, una burbuja de aire que hubiera podido provocar su fractura.

"Puede verse una pequeña mancha que habrá que comprobar si se debe a esto [una coquera]. Pudiera ser, pero no me atrevo a decir que esa es la causa del defecto de la soldadura. El análisis más profundo nos dirá si había una coquera, si se coló alguna impureza, si se hizo de forma adecuada... La comprobación debe ser muy exhaustiva y es muy delicada", asegura Barrón en la entrevista concedida al Colegio de Ingenieros de Caminos.

Primer examen

El jefe de los investigadores ha explicado que la soldadura ha sido sometida a un primer examen visual por parte de expertos en metalurgia a los que se sumarán otros especialistas que la analizarán esta semana "sin tocarla", puesto que se trata de una prueba que está sometida a la cadena de custodia judicial.

Barrón ha explicado que, para corroborar si realmente la causa del accidente estuvo en la soldadura, "se harán todo tipo de análisis, incluidas pruebas destructivas" de algunos de los trozos de carril y soldadura que han recogido en el lugar del siniestro para ver cómo se partió.

En todo caso, el experto ferroviario considera que serán necesarios minuciosos análisis para determinar lo ocurrido porque "a veces las roturas empiezan en puntos muy difíciles de detectar y van avanzando".

De lo que el responsable de la CIAF está casi seguro es de que no había una segunda soldadura o de que el balasto -las piedras que hay entre las traviesas- tuviera incidencia alguna en el accidente. "Parece complicado que se haga una soldadura sobre otra", dice Barrón. Una soldadura, prosigue, es "muy delicada", se hace por personal especializado y hay que certificar que se hizo correctamente.

En cuanto al balasto, tampoco cree que haya tenido una incidencia especial en el accidente, aunque reconoce que es difícil de analizar porque todo ha quedado "muy triturado. Hay una mezcla de trozos de traviesa, de tren, de balasto" que lo complican todo, según explica.

De la magnitud de la destrucción provocada por el accidente -Barrón asegura que la zona ha quedado como si hubiera caído una bomba- da cuenta el hecho de que las ruedas de los coches del Iryo descarrilados han quedado destruidas e inservibles a efectos de sus pesquisas, según detalla el responsable de la CIAF.

Barrón tampoco cree que el bogie del coche 8 del Iryo que se encontró en un arroyo a más de 200 metros del accidente pueda aportar datos relevantes pues considera que parece más "una consecuencia que la causa" del accidente.