Aumentar el número de plazas, próximo reto de la FP
Realizar una radiografía completa de la situación de la Formación Profesional (FP) en España, de la imagen que tiene en la sociedad, sus virtudes y sus fallos, qué papel se le atribuye en el mercado laboral y los principales prejuicios que existen hacia ella son los principales objetivos del “Barómetro de la Formación Profesional” elaborado por CaixaBank Dualiza.
De manera general, se puede afirmar que las respuestas de las 1.523 entrevistas en las que se basa la investigación ofrecen un resultado ambivalente. Por un lado, el estudio confirma que la imagen social de esta formación es claramente positiva. El 68,7% de los encuestados manifiesta tener una percepción muy o bastante positiva de ella (más favorable en los segmentos con niveles y estudios medios), frente a un 8% que dice tener una valoración negativa (en los niveles de renta más altos). Pero, además, el barómetro pone de manifiesto el profundo grado de penetración de la Formación Profesional dentro de la sociedad española: casi la mitad de los ciudadanos tienen un familiar cercano que ha cursado FP (49%) y un tercio han estudiado o estudian en ella. Por sexos no se aprecia diferencias significativas en la valoración de estos estudios, y la imagen positiva es transversal a todas las edades, aunque tiene menos fuerza entre las personas de 25 a 34 años, hecho que parece responder a un nivel formativo superior, con mayor porcentaje de posgraduados.
Algunos de los argumentos en respuesta abierta que han dado los encuestados para apoyar la FP son que “es una buena manera de acceder al mercado laboral con una buena preparación y no te impide acceder a estudios superiores”, o que “vivimos en un contexto de sobreabundancia de titulados universitarios y escasez de técnicos profesionales, la Formación Profesional es imprescindible para corregir esa descompensación”.
Persiste el estigma social
No obstante, opuesto a lo anterior el documento afirma que “persisten una serie de críticas y prejuicios arraigados. El estigma social sigue siendo la barrera más importante, pero a ella se suman dudas sobre la calidad del sistema y las condiciones laborales a las que da acceso”. Así, algunos de los aspectos negativos que destacan los entrevistados es que “se la considera una opción para las personas que no son capaces de hacer un grado universitario”, que “tiene mucha salida laboral pero el sueldo es bajo” o que “hay mucho interés pero pocas plazas”.
Frente a la buena conexión que ofrece la FP con las necesidades de la empresa, el barómetro indica que también se enfrenta a dos carencias relevantes: un déficit en orientación educativa sobre lo que son estos estudios, así como un elevado desconocimiento de la FP Dual. Respecto al primero, la encuesta destaca que más de la mitad de la población nunca ha recibido orientación especial sobre FP (55%). El análisis por zonas geográficas muestra que este problema “es un desafío estructural y homogéneo de España”, ya que no existen diferencias en este aspecto entre las distintas regiones. En este sentido, hay que destacar que la educación secundaria es el principal canal por el que se recibe orientación sobre la FP. Por ese motivo, los centros educativos y las jornadas de puertas abiertas se posicionan como las fuentes de mayor credibilidad.
Por su parte, la FP Dual (que compagina las clases con prácticas en empresas) es un modelo desconocido para casi la mitad de la ciudadanía (45%), aunque quienes sí la conocen afirman que una mejor preparación práctica (65%) y un mayor contacto con el mundo laboral (64%) son algunas de sus ventajas más importantes.
En general, se sigue valorando a la FP por sus atributos prácticos (es considerada un mejor acceso al mundo laboral, más especializada y menos teórica, además de más accesible económicamente), mientras que la universidad mantiene su ventaja en prestigio social. Los participantes en el barómetro destacan también que la FP es una herramienta muy útil para la reorientación profesional de personas adultas, y la identifican como beneficiosa para un amplio rango de personas, como trabajadores que carecen de título, jóvenes recién salidos de la ESO o desempleados que necesitan reciclarse, entre otros.
Por último, mientras que estos estudios son percibidos como accesibles para todos los niveles sociales, este hecho contrasta con la experiencia real de acceso, ya que quienes viven en áreas rurales o lejos de grandes ciudades lo tienen más difícil para encontrar opciones cercanas.
Por este motivo, entre los objetivos a perseguir la población indica más plazas públicas (45%); reforzar los recursos e infraestructuras de los centros (32%) y una oferta más variada de especialidades formativas (31%).
