«Un alumno me agredió, me llamó guarra y amenazó con matar a mi hijo»: el diario de una profesora de instituto
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No es fácil hablar por teléfono con Alicia. Su móvil bloquea todas las llamadas de números que no conoce desde que uno de sus alumnos amenazara con matar a su hijo de tres años. También se cortan las llamadas entrantes de ABC. «Perdona, es por seguridad. Ahora lo entenderás», anticipa antes de coger aire para relatar cómo se le ha ido complicando la vida en dos años en los que ha tenido que recurrir a la Policía hasta cuatro veces por problemas con un estudiante. Alicia (que prefiere no dar su apellido) es profesora de Educación Física en un instituto público de Madrid, pero también ha sido bailarina profesional. En la pandemia se volvió «súperactiva» en las redes sociales y fue ganando seguidores con contenido sobre danza y expresión corporal, siempre en relación con el deporte. «Uno de los alumnos a los que daba clase en segundo de la ESO descubrió mi perfil y ahí empezó todo», asegura a este diario. Se trata de un chaval que va a cumplir 17 años, de nivel socioeconómico bajo y origen marroquí. Una compañera, otra profesora del centro, le confesó algo incómoda que un estudiante había estado difundiendo el bulo por los pasillos del instituto de que Alicia tenía un perfil en la plataforma erótica OnlyFans y en «páginas porno». De aquí en adelante, esta docente será el blanco de todas las agresiones y amenazas por parte de este alumno, pero en sus primeros ataques públicos también se mete con otros profesores del claustro. De hecho, la primera denuncia ante la Policía se presenta de forma conjunta . El estudiante en cuestión empezó a difundir por varios grupos de WhatsApp imágenes sacadas del TikTok de Alicia, así como una fotografía en la que aparecen buena parte de los docentes del centro con el siguiente subtítulo: « Detenidos trece profesores por abusar de menores en un colegio [...]. La Policía sospecha que hay más víctimas». Después de difundir informaciones falsas en WhatsApp, el acoso empezó a ejercerse en otras plataformas en las que fue abriendo otros perfiles para atacar a la entrevistada y a algunos de sus colegas. Después de la primera denuncia, que se interpone en junio de 2024, el alumno es expulsado durante varias semanas del centro, antes de que llegue el verano. Pero en aquellos meses de vacaciones, en los que se dejan de ver las caras, el acoso se intensifica. «Me llegaban mensajes de distintos perfiles, siempre con las mismas frases, en los mismos términos... que si 'me das las braguitas', que si 'te vas a enterar'...». Por eso, antes de que volviera a arrancar el curso, volvió a la Policía, y la relación se siguió tensando. Hasta que un día las agresiones no solo fueron verbales sino también físicas. «Yo bajaba las escaleras y él venía de frente. Se fue estrechando el camino y terminó empujándome y me golpeó con el hombro . Yo no me moví, como docente no puedes hacer nada, no puedes pegar a un menor. Así que fui directamente a dirección», recuerda. Se abrió un expediente disciplinario al alumno que culminó con su expulsión y el cambio a otro instituto. Sin embargo, el tono de las amenazas que le llegaban por varias vías fue siendo cada vez más agresivo hasta que el menor empezó a hablar de su hijo. «Me había agredido físicamente, me había llamado guarra, perra, puta. Había hecho fotos a mi coche y me las había mandado. Pero para mí todo cambió cuando empezó a mencionar a mi niño de tres años, a decir que lo mataría», cuenta Alicia sin poder contener las lágrimas. Este diario ha accedido a todas las denuncias presentadas por la docente, en las que se refieren algunos de los duros mensajes que como madre ha tenido que leer y también escuchar por teléfono de su exalumno. « Le voy a meter el bocadillo del colegio en el culo a tu hijo » o «he mandado un machaca a tu casa para que te vigile, ten cuidado con tu hijo» son solo algunas de ellas. ABC también ha podido acceder a muchas de las capturas de pantalla de los mensajes que durante meses ha recibido Alicia. «Lo que yo he vivido es una situación extrema, pero hemos normalizado situaciones en las que nos agreden verbalmente, nos empujan o nos faltan respeto. Tanto alumnos como familias», expresa esta profesora. Ella es una de las pocas que se atreve a denunciar hechos delictivos ante la Policía y también ante la opinión pública participando en este reportaje. No es lo habitual: los sindicatos docentes siempre tienen problemas para dar con voces que destapen este tipo de situaciones, que hablen con los medios del tema. Pero la realidad es que se suelen limitar a reconocerlo de forma anónima en encuestas. Estos días, este periódico recogía un macroestudio estatal elaborado por el sindicato STEs-I cuya conclusión principal es que el 83% de los profesores de nuestro país perciben un incremento de las agresiones verbales y físicas por parte del alumnado. El estudio, realizado durante el mes de noviembre, se basa en 13.213 encuestas completas realizadas al profesorado de enseñanzas públicas no universitarias de todo el país. «Llega un día en el que te preguntas: ¿Me habré equivocado de profesión?», se interroga Alicia. De hecho, esa es otra de las reflexiones que expone el mencionado estudio: las agresiones y la falta de atractivo docente suponen un riesgo real de quedarse sin profesores. «Hay mucho alumnado, en su mayoría de etnia, que está haciendo lo que le da la gana . No hay que generalizar, por supuesto. Pero lo sabemos todos los profesores, aunque no se hable de ello», considera. El miedo la ha paralizado en estos últimos años, hasta obligarla a cogerse una baja durante algunos meses cuando la situación se hizo insoportable, pero la palabra que más menciona la entrevistada es «frustración». Después de todo, dice, la Fiscalía de Menores sólo 'castigó' al menor que lleva dos años amenazándola a ella y a su familia con « 50 horas de tareas socioeducativas consistentes en un taller de competencia social como actividad educativa». Alicia desea que corra el tiempo para que, cuando su acosador cumpla los 18 años, acabe su calvario, y se muestra partidaria de endurecer la ley reguladora de la responsabilidad penal de los menores. El asesinato en Badajoz de la educadora Belén Cortés en marzo del año pasado reabrió precisamente este debate, pues ya había advertido de que corría peligro y había denunciado por amenazas. Pero no parece tan fácil y hay división de opiniones entre sindicatos de Policía y jueces. Como recogió ABC, desde el Sindicato Unificado de la Policía (SUP) señalan que la norma actual «ya no responde a la gravedad de los delitos que cometen algunos menores», que ahora empiezan a delinquir antes que hace dos décadas, cuando la norma entró en vigor. Desde Jupol, otro sindicato, consideran que está «totalmente desactualizada» y «genera sensación de impunidad, especialmente en menores de 14». Sin embargo, la mayoría de los jueces de esta especialidad rechazan su modificación de la norma. Desde la Asociación Profesional de la Magistratura (APM) y la Asociación de Jueces y Magistrados Francisco de Vitoria (AJFV) argumentaron a este diario que el problema es la falta de recursos para una correcta aplicación. Alicia sabe que es una voz en mitad de un maremágnum social muy complejo pero, aun así, siente que tiene que advertirlo: « La situación en las aulas está explotando ».
