Alianzas en Colombia catapultaron al Cartel del Caribe Sur, según OFAC
La sanción de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) contra la red de los hermanos Luis Manuel Picado Grijalba, alias Shock, y Jordie Kevin Picado Grijalba, alias Noni, revela que su ascenso como los traficantes más prolíficos del país no dependió de la violencia, sino de una sofisticada arquitectura de alianzas estratégicas internacionales.
Según el comunicado oficial del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, el éxito operativo de la banda, conocida como Cartel del Caribe Sur, radicó en su capacidad para establecer contacto directo con proveedores de cocaína en Colombia.
Esta relación de primer nivel les permitió asegurar el suministro de cantidades de droga en el rango de toneladas, eliminando intermediarios y fortaleciendo su posición en la cadena de distribución global de las sustancias.
El informe técnico de la OFAC detalla que la consolidación del poder de Shock y Noni se basó en el control total de las rutas de tránsito.
El esquema logístico, según el documento del Departamento del Tesoro de EE. UU. divulgado este jueves, describe un proceso con varios pasos fundamentales.
En primer lugar, consiguieron coordinación directa con proveedores colombianos para la adquisición de la droga. A eso se unió el uso de rutas marítimas y lanchas rápidas para trasladar el producto a las costas costarricenses.
En complemento con ello, el Cartel logró, según OFAC, crear una red de bodegas distribuidas estratégicamente en todo el territorio nacional para el resguardo de la droga.
El eslabón final fue la penetración portuaria
Según las autoridades estadounidenses, la organización logró infiltración y aprovechamiento la Terminal de Contenedores de Moín, en Limón, descrito por OFAC como un “punto de transbordo regional clave” desde su apertura en 2019.
Alianzas con aliados y sicarios
Para sostener esta logística, los hermanos Picado Grijalba no solo se apoyaron en proveedores extranjeros.
El documento revela que formaron alianzas con otros capos previamente sancionados por la propia OFAC, como Gilbert Hernán Bell Fernández (alias “Macho Coca”) y Edwin Danney López Vega (alias “Pecho de rata”), integrando una red de colaboración que les permitió ejercer un control casi absoluto sobre las rutas regionales.
Mientras las alianzas comerciales aseguraban la droga, el brazo armado —liderado por Tonny Alexander Peña Russell— garantizaba el control territorial mediante la fuerza.
Peña Russell, actualmente detenido, es señalado por haber prestado apoyo financiero, material y tecnológico a la red, además de ejecutar órdenes de asesinato vinculadas a la protección de estas rutas clave.
