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Trump sigue escupiendo al cielo

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El mensaje al mundo que acaba de dar Mark Carney, primer ministro de Canadá, en el foro de Davos (Suiza), ha sido que el orden mundial como lo conocíamos ha desaparecido, y que las potencias intermedias deben unirse ante la voracidad de las grandes potencias. Este poco velado ataque a Donald Trump fue aplaudido por la concurrencia.

Las palabras de Carney expresaron el hartazgo que empieza a crecer en torno a Trump, como un cansancio frente a su prepotencia y su arbitrariedad, al lado de un sentimiento de que el mundo entero está en peligro. Hoy nadie descarta ser invadido por tropa yanqui, y la vecina Canadá, ya amenazada con la anexión, está entre quienes más lo temen.

La situación, dentro y fuera de los EE.UU, está llegando a un grado que ya se presta a hacer preguntas acerca de la salud mental de Trump y el significado de sus gestos narcisistas. Su disposición a recibir la medalla del Premio Nobel de la Paz que le dió Corina Machado, una farsa de subido tono shakesperiano, refrendada por su carta a los noruegos, ha levantado las cejas de los psicólogos del mundo.

Por lo pronto esta edición de Davos es la de la captura de Groenlandia por parte de Trump sí o sí. Es la misma semana en que el republicano invitó a Vladimir Putin y a Benjamín Netanyahu a unirse a un comité de gestión de la paz en Gaza destruida. Una verdadera burla, a la que los dos carniceros se van a sumar con todo gusto.

 Los países de la Unión Europea comienzan a movilizar fuerzas para defender a Groenlandia de un golpe de mano desde Washington. Mientras tanto Trump difunde mapas de los EE.UU a la medida de sus fantasías. Todo para defenderse de los rusos, dice. Los mismos rusos con los que viene colaborando y haciendo negocios en desmedro de los europeos.

El mensaje de Carney, quien despegó de Davos antes de que Trump se instalara allí, no pasará inadvertido. Unirse frente a Trump es un punto en agenda de cada vez más personas, instituciones y países, dentro y fuera de los EE.UU. Por lo pronto Europa está cada vez más consciente de que no puede contar con Trump como amigo, sino como un peligro que ronda.