El informe de seguridad ferroviaria de 2025 no cita fallos en las vías como causa de accidentes
- Un año de tráfico récord y alta presión operativa
- Menos accidentes y mejor tasa de siniestralidad
- Qué está detrás de los siniestros
- Incendios y material rodante
- Descarrilamientos y factor humano
- Menos víctimas, pero riesgos persistentes
- Recomendaciones centradas en la operación
Así lo refleja el último informe anual elaborado por la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF), dependiente del Ministerio de Transportes, que analiza la accidentalidad en la Red Ferroviaria de Interés General hasta el cierre de 2024 y que se publicó el año pasado.
Las conclusiones del documento adquieren especial relevancia estos días, cuando el estado de la infraestructura ferroviaria ha vuelto al centro del debate público tras el grave accidente ocurrido el domingo en Adamuz (Córdoba), que ha causado al menos 41 fallecidos.
La investigación oficial sobre este siniestro sigue abierta y no existen aún conclusiones cerradas, aunque las primeras actuaciones apuntan a una posible rotura de la vía, sin que pueda determinarse si fue causa o consecuencia del descarrilamiento.
Un año de tráfico récord y alta presión operativa
El informe de la AESF retrata un sistema ferroviario sometido en 2024 a una presión inédita. El volumen de tráfico alcanzó máximos históricos, impulsado especialmente por el crecimiento del transporte de viajeros de larga distancia y la consolidación del mercado liberalizado de alta velocidad.
Este aumento se produjo en paralelo a una inversión superior a los 5.600 millones de euros en obras ferroviarias, muchas de ellas ejecutadas en líneas en servicio.
La combinación de más trenes circulando y más trabajos de mantenimiento y modernización obligó a extremar la vigilancia para evitar incidencias. Aun así, los datos reflejan una mejora global de la seguridad, con una reducción tanto del número de accidentes significativos como de su tasa en relación con el tráfico ferroviario.
Menos accidentes y mejor tasa de siniestralidad
Durante 2024, los accidentes con consecuencias graves descendieron, al igual que los accidentes significativos, lo que permitió reducir la tasa hasta 0,27 accidentes por millón de tren-kilómetro, un valor claramente inferior al registrado en los años inmediatamente anteriores.
Además, una parte relevante de los accidentes catalogados como significativos lo fueron por los costes económicos o las interrupciones del tráfico, y no por la existencia de víctimas personales. De hecho, 2024 fue el año con menor número de accidentes significativos con víctimas de los últimos ejercicios.
Qué está detrás de los siniestros
El análisis por tipologías es uno de los aspectos clave del informe. La AESF constata una disminución en casi todos los tipos de accidentes, con la excepción de los incendios y las colisiones con obstáculos.
En el caso de estas últimas, el número de siniestros aumentó de 12 a 17 en un año. El documento explica que este incremento se debe principalmente a colisiones con árboles y animales que invadieron la vía, y no a fallos en la infraestructura ferroviaria. De hecho, las colisiones entre trenes descendieron hasta desaparecer en 2024.
Incendios y material rodante
Los incendios constituyen otra de las tipologías que no experimentaron una reducción. El informe identifica un patrón creciente desde 2022, asociado a fallos en el material rodante que han afectado a distintos tipos de servicios ferroviarios, tanto de viajeros como de mercancías.
Ante esta evolución, la AESF subraya la necesidad de reforzar los programas de mantenimiento preventivo y de actualizar los protocolos de inspección técnica, con el objetivo de anticipar este tipo de incidencias antes de que deriven en accidentes significativos.
Descarrilamientos y factor humano
Uno de los puntos más sensibles del debate actual es el de los descarrilamientos. El informe recoge que estos accidentes no presentan una vinculación directa con fallos en la vía, sino que aparecen relacionados en mayor medida con el factor humano operacional.
La AESF detecta un aumento de sucesos derivados de errores durante maniobras, movimientos en vías bloqueadas o incumplimientos de procedimientos, especialmente a partir de 2021.
En 2023 y 2024 se registran los valores más elevados dentro de la categoría de accidentes “otros”, lo que apunta a deficiencias en la gestión operativa, la formación o la coordinación.
Menos víctimas, pero riesgos persistentes
En cuanto a las consecuencias, 2024 cerró con una reducción del número de víctimas mortales y, de forma más acusada, de heridos graves. La mejora se concentró sobre todo en los accidentes de personas.
No obstante, los pasos a nivel continúan siendo uno de los puntos más vulnerables del sistema ferroviario. El accidente con peores consecuencias del año se produjo en un paso a nivel pasivo entre Palencia y Monzón de Campos, donde murieron dos ocupantes de un vehículo.
Recomendaciones centradas en la operación
Las investigaciones de accidentes realizadas por la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) y recogidas en el informe no señalan fallos en la vía como causa principal.
Las recomendaciones se centran en mejorar procedimientos, formación del personal, sistemas de señalización y coordinación operativa, así como en la gestión de situaciones anómalas.
