Europa entre la 'desglobalización' y las esferas de influencia
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La conquista comercial de los países emergentes por parte del Occidente desarrollado, con el tiempo ha resultado contraproducente, porque los ha convertido —principalmente China— en competidores fuertes y temibles. En un futuro cada vez más tecnológico, la lucha entre las grandes potencias por el control de territorios estratégicos y recursos naturales, como el petróleo, el gas, las tierras raras y el agua, ha comenzado y parece imparable. La reacción a la globalización es ahora el proteccionismo, la autonomía y la independencia. Sin embargo, el proteccionismo conduce a la desglobalización e implica una reestructuración de las redes comerciales y financieras que prioriza la resiliencia sobre la eficiencia, fragmentando vínculos sensibles como los semiconductores y los minerales estratégicos, y promoviendo soluciones regionales.... Ver Más
