En busca de mecenas para comprar cinco hectáreas privadas que albergan vestigios “únicos” de la ciudad romana de Caraca
El Ayuntamiento de Driebes, el pequeño municipio de Guadalajara donde se ubica este emblemático yacimiento, Bien de Interés Cultural, quiere comprar, para su expropiación, dos parcelas privadas que permitirían continuar con las excavaciones, pero no dispone de recursos económicos: necesita unos 70.000 euros
Caraca, la pujante ciudad romana que se escondía a la orilla del Tajo en un rincón remoto de la Alcarria actual
La antigua ciudad romana de Caraca se ubica en el Cerro de la Virgen de la Muela de la pequeña localidad de Driebes (Guadalajara) y un equipo arqueológico se encarga desde hace diez años de las excavaciones de la zona, para profundizar en el conocimiento de este testigo de la historia más antigua de la zona. Es la única ciudad romana conocida en esta provincia y una joya arqueológica asentada a orillas del río Tajo.
Hasta ahora se han realizado nueve campañas de excavaciones arqueológicas en el yacimiento que han demostrado, según los investigadores, que se trata de una ciudad “fascinante”. Es el motivo por el que el yacimiento fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC), en la categoría de Zona Arqueológica, hace justo dos años.
Pero ahora atraviesa un momento “crítico”. Según el teniente de alcalde y concejal de Cultura de Driebes, José Luis Aguado, el Ayuntamiento necesita expropiar dos terrenos privados, que ocupan un total de cinco hectáreas, para poder continuar las excavaciones en este yacimiento arqueológico.
Es la única forma, apunta, de garantizar su “conservación, protección y difusión”, pero para ello es necesario que las tierras donde se ubican los restos arqueológicos más destacados pasen a propiedad municipal. “Esto implica un desembolso económico que un Ayuntamiento con 331 habitantes no puede costear en solitario”. En concreto, cada terreno cuesta unos 35.000 euros, por lo que estima que el Ayuntamiento necesita unos 70.000 euros.
Fue en 2019 cuando las excavaciones en el Cerro de la Virgen de la Muela llegaron a un punto muerto, justo en la linde con estos dos terrenos privados. Los propietarios de ambas zonas, de la misma familia, se negaron a que se realizaran esos trabajos.
Ha llegado el momento de dar el paso definitivo
Por eso en los últimos años los arqueólogos se han centrado en la necrópolis de la ciudad romana, al pie del cerro. Precisamente, estas últimas campañas se han podido realizar hasta la actualidad porque una vecina del pueblo donó las tierras al Ayuntamiento.
“Pero ha llegado el momento de dar el paso definitivo”, afirma el concejal de Driebes, en relación a la zona que queda por excavar. Después de la declaración como BIC, se abrió la posibilidad de que si no había acuerdo con los propietarios, lo que no ha sido posible tras varias negociaciones, el Consistorio local podía dar el paso de iniciar el trámite de expropiación.
Este expediente concluyó el pasado mes de octubre y el jurado de valoraciones tasó las dos tierras en esa cifra de 70.000 euros. “Este ayuntamiento no tiene ni ese dinero ni ese remanente, ni siquiera posibilidad de tenerlo. La única opción que hemos visto es lanzar un micromecenazgo para que instituciones, particulares, asociaciones y colectivos aporten un granito de arena y poder comprar las tierras y retomar las excavaciones”.
En el Ayuntamiento de Driebes consideran que, una vez declarado BIC, no pueden “dejar pasar el tiempo” en la expansión del yacimiento de Caraca, porque, de lo contrario, “todo esto se echa en un saco de olvido”.
El equipo de Gobierno municipal se ha reunido en varias ocasiones con el Gobierno de Castilla-La Mancha y la Diputación provincial de Guadalajara para buscar soluciones. “Están viendo la forma de articular una expropiación, pero no es fácil. Tienen que buscar las fórmulas para hacerlo dentro de la legalidad y con toda la transparencia posible. Pero, mientras tanto, nosotros lo que queremos es comprar el terreno para poder hacerlo”, resalta el edil de Cultura.
Hace especial hincapié en que ya desde las primeras investigaciones con georradares en esa zona, en 2016, se pudo cartografiar la ciudad romana y en la zona que queda por excavar se encuentran vestigios “únicos” del foro, las termas, los decumanos (calles) y el decumano máximo (calle principal), así como algunos mosaicos. “Ahora tenemos la posibilidad de acrecentar datos históricos para el patrimonio arqueológico de Guadalajara y de todo el país”.
El Ayuntamiento hace así un llamamiento a todas las personas, asociaciones, empresas e instituciones para ayudar en esta campaña de mecenazgo que el Ayuntamiento ha decidido realizar a través de la plataforma de Hispania Nostra y con el apoyo del equipo arqueológico que trabaja en la zona desde el inicio de la campaña hace diez años.
Junto a esta campaña de micromecenazgo denominada “Salvemos la ciudad romana de Caraca”, que finalizará el próximo 28 de febrero, el Gobierno local ha organizado también dos conferencias, la primera este lunes, día 19, en el Salón de Actos del Museo de Guadalajara, y otra, este martes, día 20, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Las personas que colaboren con la campaña, en función de la cantidad donada, recibirán detalles simbólicos en reconocimiento de su contribución, entre ellos visitas gratuitas al yacimiento junto a los arqueólogos.
Caraca, un enclave único
Caraca es un emplazamiento frecuentado desde tiempos de los cazadores-recolectores del Paleolítico hasta la época visigoda. Entre su legado destaca un depósito de objetos de plata enterrado en el siglo III a.C. por los carpetanos: el Tesoro de Driebes, que se expone en el Museo Arqueológico Nacional.
Este enclave y su entorno fueron testigo de importantes episodios históricos. Enfrentó a los carpetanos con figuras como el general romano Sertorio, quien finalmente la conquistó en el año 77 a.C., según relata Plutarco, y es posible que en su entorno se produjera la Batalla del Tajo entre Aníbal y una coalición de pueblos hispanos liderada por los carpetanos en el año 220 a. C. Todo esto convierte a Caraca en “un referente arqueológico de enorme valor”.
La incorporación del territorio a Roma en el siglo II a.C. dio paso a un lento proceso de romanización. Caraca se transformó gradualmente en una ciudad con las infraestructuras propias del modelo romano. En su momento de mayor esplendor (siglos I-II d.C.), se edificaron termas públicas, el foro, viviendas, un ustrinum (pira funeraria) de grandes dimensiones y un acueducto de más de tres kilómetros que abastecía a la ciudad desde el manantial de Lucos.
A partir de mediados del siglo II d.C., Caraca entró en declive. Los edificios públicos perdieron su función original y se reutilizaron como espacios de hábitat. Finalmente, la población se desplazó hacia el entorno rural.
