El fin de una referencia dulce: cierra una pastelería histórica tras 75 años
Un referente artesanal con más de siete décadas
Después de más de 75 años de historia, el negocio familiar que durante décadas ha servido como punto de encuentro para amantes de la repostería artesana en el casco histórico de Viveiro dejará de funcionar al finalizar el mes de enero de 2026. Esta pastelería, abierta inicialmente como panadería a mediados del siglo XX, fue ampliando su oferta hasta convertirse en un referente local por sus productos tradicionales.
Durante generaciones, familias enteras pasaron por sus mostradores para adquirir desde empanadas y bollería hasta sus elaboraciones más icónicas, que incluían cañitas rellenas, milhojas crujientes y otros dulces populares en la tradición gastronómica de la región. Productos que se habían consolidado en el recuerdo de residentes y visitantes por igual.
Motivos detrás del cierre
Según los propietarios, la decisión de cerrar responde a múltiples factores que han ido erosionando la viabilidad del negocio con el paso del tiempo. Entre las causas señaladas está el desgaste físico y emocional que conlleva el trabajo continuo con horarios exigentes, la escasez de profesionales cualificados en el sector de la panadería y la pastelería, y la falta de un relevo generacional dispuesto a continuar con la tradición familiar.
Los actuales dueños, que tomaron las riendas del negocio tras años de trabajo en el obrador y en el mostrador, han destacado que estas condiciones, sumadas a un entorno comercial cambiante, hicieron insostenible mantener la actividad en los términos en los que siempre se había realizado.
Impacto en la comunidad
El cierre de esta pastelería no solo representa la pérdida de un lugar para comprar dulces y panes tradicionales: también simboliza el fin de una era dentro del tejido comercial de la ciudad. Negocios de larga trayectoria forman parte del patrimonio intangible de las comunidades, y su desaparición deja un vacío en la vida cotidiana de los habitantes.
Miembros de la comunidad local han expresado su preocupación por la tendencia de cierres de comercios tradicionales, señalando que estos establecimientos no solo generan actividad económica, sino que también contribuyen a la identidad y cohesión social de barrios y municipios.
Un ejemplo de tradición que se despide
El establecimiento había visto transcurrir décadas de historia, adaptándose a cambios en gustos y estilos de vida, sin perder nunca de vista su vocación artesanal. Pese a ello, factores externos como la evolución demográfica y los retos del mercado han determinado un desenlace que muchos no querían anticipar.
Aunque el cierre marque el final de una trayectoria destacada, la memoria de sus productos y del papel que desempeñó en la vida de Viveiro permanecerá en la percepción de quienes conocieron y disfrutaron de sus sabores. A partir de finales de enero de 2026, las calles del casco histórico dejarán de escuchar el bullicio habitual alrededor de este local que por décadas fue sinónimo de tradición repostera.
