Investigan si la vía reventó por una pieza que arrastraba el tren Iryo e hizo palanca en el descarrilamiento de Adamuz
0
La soldadura del kilómetro 318,7, a su paso por Adamuz, se rompió a las 19.45 horas del domingo. El coche 6 del tren Iryo 6189 se salió de su trayectoria e impactó frontalmente con el Alvia 2384 que circulaba en la vía contigua. Esa fue la causa del trágico accidente que dejó al menos 40 muertos y decenas de heridos. Los expertos trabajan ahora en esclarecer los motivos de esta fractura. Las marcas no dejan lugar a dudas de dónde pudo estar el origen de la tragedia. Las roturas corresponden con la fatiga y el deterioro de este material, y aunque Transportes apunta a que falta por ver si es causa o consecuencia, todo apunta a lo primero. Este concepto, tan ligado al esfuerzo físico, significa que la carga que tiene que soportar este elemento se ha incrementado en los últimos tiempos. Pues cada vez más trenes discurren por esta zona, fruto en gran parte por la liberalización del servicio. Fuentes de la investigación consultadas por este periódico señalan que el bogie del tren Iryo, un elemento mecánico que va enganchado debajo de cada coche del tren y permite su rodadura, guiándose por la vía y absorbiendo irregularidades, se habría enganchado con una aguja que habría hecho palanca en el punto exacto de la vía donde se produjo el descarrilamiento de los coches 6, 7 y 8 del Freccia Rossa. El bogie del Iryo salió disparado más de 200 metros. Este escenario podría explicar por qué este tren y no cualquiera de los anteriores que pasaron por ese punto durante el día, por ejemplo diez desde las 18.21 hasta la hora del siniestro, no tuvieran ningún problema. La rotura de las vías del tren en la tragedia de Adamuz está siendo el punto de partida para los investigadores de la Guardia Civil. Unas fracturas que se encuentran a más de 150 metros de los vagones que resultaron dañados por la colisión y que justificarían el frenazo que, según varios viajeros, realizó el tren Iryo que causó el siniestro. Esto, conocido como fatiga de los materiales, tiene su causa en la repetición continua de cargas a lo largo del tiempo. De tal forma el efecto acumulado del peso puede romper los raíles. Todas las hipótesis están abiertas a esta hora para unos agentes que buscan respuestas a la catástrofe, que ha dejado por el momento 40 muertos, aunque la fatiga de las vías, renovadas hace apenas unos meses, parece definitivo. Precisamente ese factor, el poco tiempo que hace que fueron renovadas, genera muchas preguntas sobre por qué se rompieron. Un ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, apunta a un posible defecto en la fabricación o problemas en la soldadura como principales hipótesis, cobrando esta última más fuerza. La importancia de esclarecer este siniestro es vital para estos efectivos de la Guardia Civil y los propios técnicos del Ministerio de Transportes. El propio capitán jefe del Equipo de Investigación de Catástrofes (EIC) de la Benemérita fue uno de los agentes que recogieron muestras sobre el terreno. Iba ataviado con un mono blanco con la serigrafía de Criminalística. Estos investigadores detectaron partes de las vías del tren dañadas e incluso fracturadas a más de 200 metros de donde se produjo el accidente en un cambio de agujas. El mando de la Guardia Civil fue el encargado de realizar las fotografías para el informe que están preparando. Fuentes de Transportes, que hablan con mucha cautela a la espera de la investigación de la comisión independiente que echará a andar de forma inminente, señalaron a primera hora a ABC que el hallazgo de vías rotas no significa que esto sea la consecuencia de todo el episodio. Asimismo, los guardias civiles también analizaron las marcas de frenado en la trayectoria de los vagones y el cableado de las vías. También han repasado el estado de los trenes para advertir si hubo algún tipo de fallo mecánico. El caso ya se encuentra judicializado y las respuestas tendrán que proporcionarlas los componentes del Servicio de Criminalística (SECRIM) . La Guardia Civil tiene sobre el terreno a 220 agentes de Seguridad Ciudadana, Tráfico, GRS, el helicóptero y drones. Uno de los materiales más demoledores que reflejan el impacto de la tragedia fueron las imágenes captadas por los medios aéreos del Instituto Armado. Exponen el estado en el que quedó la zona tras la colisión. El panorama que encontraron los primeros agentes de la Guardia Civil que atendieron en la zona fue desolador. Consiguieron despejar de heridos el lugar a las cuatro de la mañana de este lunes. Fue una labor ingente en la que participaron voluntarios, bomberos y los propios superviviente que ayudaron a otros pasajeros. Se salvaron muchas vidas en esos primeros momentos de caos e incertidumbre. Después, varios efectivos de los GRS permanecieron toda la noche custodiando los vagones que había caído varios metros por el terraplén. «Los teléfonos móviles no dejaron de sonar durante toda la noche», explican fuentes del Cuerpo a ABC. Varios de estos efectivos rompieron a llorar al comprobar como quedaron los convoyes aplastados por el efecto del brutal descarrilamiento. Estos agentes también tuvieron que hacer batidas por las zonas de campo limítrofes para comprobar si algunos de los cuerpos de las víctimas habían salido despedidos por el suceso. La virulencia provocó que las propias vías se convirtieron en un cementerio de basura de todos los elementos que salieron despedidos. Los amasijos de chatarra de los vagones aplastados fue una imagen dantesca que tuvieron que custodiar durante horas los guardias civiles. «Es tremendo» , detalla uno de estos efectivos a ABC conocedor de la magnitud de la tragedia. Con todo ello, los componentes de la Guardia Civil también están realizando labores de perimetraje y de control de tráfico. Hay puntos de control a más de siete kilómetros del lugar del siniestro y patrullas situadas aproximadamente cada dos kilómetros para restringir el acceso y garantizar la seguridad en la zona. La 'zona cero' de la tragedia permanecerá fuertemente vigilada en las próximas jornadas. Máxime cuando ya hay una investigación judicial en curso que buscará depurar responsabilidades en el caso de que las haya. Todas estas circunstancias se aclararán con el avance de las diligencias que están practicando los expertos de la Guardia Civil.
