Así se mueve el centro de Ryanair en Madrid donde se decide cómo comprarás vuelos en el futuro
La sede madrileña de Ryanair, ubicada en la calle Orense, alberga el llamado Ryanair Travel Labs, uno de los cuatro centros de innovación digital del grupo junto a los de Dublín, Wroclaw y Lisboa. Desde aquí se desarrollan los sistemas que dan soporte a la web, la aplicación móvil y buena parte de las operaciones internas de la aerolínea.
Este centro, creado en 2017 y ampliado en 2024 tras una inversión acumulada de 115 millones de euros, forma parte de la estrategia de Ryanair de reducir al máximo la dependencia de proveedores externos. La filosofía low cost también se aplica al desarrollo tecnológico, con soluciones diseñadas y mantenidas internamente.
Un hub tecnológico en pleno centro de Madrid
En la oficina trabajan actualmente unas 360 personas, con perfiles que van más allá del ámbito puramente tecnológico. A diferencia de otros hubs del grupo, el de Madrid integra departamentos como legal, márketing, atención al cliente y operaciones de vuelo, además de equipos de ingeniería y desarrollo de software.
Las paredes del edificio están cubiertas de imágenes seleccionadas personalmente, un detalle que refuerza el carácter corporativo del espacio. Según la compañía, el objetivo es alcanzar los 450 empleados durante 2026, consolidando a Madrid como un pilar clave dentro del ecosistema digital de Ryanair.
Desarrollo interno como ventaja competitiva
Más de 600 especialistas en tecnologías de la información trabajan para Ryanair en todo el mundo. De ellos, alrededor de 140 están basados en Madrid. Desde aquí se desarrollan la web corporativa, la aplicación móvil y las herramientas que optimizan las operaciones diarias de la aerolínea.
La empresa defiende que su portal es la web de aerolínea con mayor tráfico a nivel mundial. Este volumen convierte a la plataforma digital en el principal canal de ventas, no solo de billetes, sino también de servicios complementarios que aportan una parte relevante de los ingresos.
La app como eje del viaje digital
La aplicación móvil de Ryanair ha pasado de ser una herramienta básica a convertirse en una cartera digital desde la que el usuario gestiona billetes, embarques y servicios adicionales. Con más de 150 millones de descargas, la compañía concentra ahora gran parte de su esfuerzo de innovación en este canal.
Uno de los cambios recientes más relevantes ha sido la eliminación del papel en las tarjetas de embarque. Desde noviembre, el proceso es completamente digital, una medida que, según la aerolínea, permite ahorrar cerca de 40 millones de euros anuales y refuerza su estrategia de reducción de costes.
Automatización e inteligencia artificial
El uso de tecnologías avanzadas es ya transversal. Herramientas de machine learning como el Panini Predictor permiten anticipar la demanda de comida a bordo y ajustar el stock, reduciendo desperdicios. El mantenimiento de las aeronaves también se ha digitalizado, sustituyendo manuales en papel por tabletas sincronizadas.
Ryanair reconoce que entre el 30 % y el 40 % del código que utiliza actualmente se genera con ayuda de inteligencia artificial. Estas tecnologías también se emplean para prever disrupciones operativas, clasificar reclamaciones legales y producir contenidos de formación para las tripulaciones.
Preparando el salto a las reservas conversacionales
Aunque todavía no dispone de un chatbot propio avanzado, la aerolínea ya trabaja en un escenario en el que los usuarios no accedan directamente a su web o app. El objetivo es que los vuelos puedan buscarse y reservarse mediante asistentes de terceros.
Para ello, Ryanair está adaptando sus sistemas para integrarse con estas plataformas, anticipando un cambio en los hábitos de consumo digital. La compañía mantiene conversaciones con grandes grupos tecnológicos convencida de que la voz y los chats inteligentes marcarán el futuro de las reservas aéreas.
Crecimiento global y tensiones locales
En paralelo a esta apuesta tecnológica, Ryanair afronta una etapa de fuerte expansión. La aerolínea ha encargado 300 nuevos aviones que se incorporarán entre 2027 y 2031, con el objetivo de alcanzar una flota de 800 aeronaves y transportar 300 millones de pasajeros en 2034.
Sin embargo, su relación con España atraviesa un momento complejo. Los recortes de capacidad previstos para el verano de 2026 se suman a ajustes anteriores, en un contexto de enfrentamiento por las tasas aeroportuarias y la política de incentivos.
El pulso regulatorio
La aerolínea también mantiene un conflicto por el cobro del equipaje de mano en cabina. Ryanair sostiene que la normativa española contradice el Reglamento Europeo 100/2008, que permite fijar libremente los precios de los servicios complementarios.
Pese a estas tensiones, la compañía subraya su compromiso con el mercado español, apoyándose en inversiones como el centro de innovación de Madrid y un nuevo simulador de entrenamiento que, en conjunto, superan los 130 millones de euros y generan cientos de empleos directos.
Desde este núcleo tecnológico en Madrid, Ryanair perfila una transformación silenciosa que no solo busca sostener su crecimiento, sino redefinir cómo millones de pasajeros interactuarán con la aerolínea en los próximos años.
