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Irrumpe en el COAC una chirigota de Tenerife y se lleva la carga gaditana: «Campeones, campeones»

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Abc.es 
La quinta sesión de preliminares en el COAC aguardaba una sorpresa con la penúltima actuación de la noche. Se presentaban en escena la chirigota de Santa Cruz de Tenerife 'Los Legías con G', con un tipo de legionarios de Roma en formación listo para el ataque. Y bien que asaltaron y atacaron a un público que permanecía expectante ante tal obra que pintaba ya inconexa y que empezaban con la presentación tras llamar al campo de batalla «en posición de canto». «Pretoriano, canto de cantar». Arrancaban bien: «Por fin estoy aquí por ti, hoy ya logré lo que soñé, cantar en el Falla una vez». «El legionario ya llegó» . Aunque los tiempos distaban mucho de lo que se consideraría una presentación al uso, salieron al paso como pudieron, con alguna interrupción tímida de aplausos al no distinguirse oficialmente tanto los diferentes inicios como el final en sí. «Tu arte no podré igualar», cantaban. Esta ¿chirigota? o murga arrancaba una primera parte del repertorio en lo que podrían ser los dos primeros pasodobles o alguno más , en una modalidad que ellos llaman la canción de la risa en su tierra. «Ha llegado la legión, fíjate qué cuerpazos, más vale que te rías y que rompas en aplausos porque si no yo me vengo abajo», decían. Seguían con una musicalidad y un tiempo diferentes, a su estilo, más propios de un concurso de talentos televisivo que de Carnaval gaditano. Se ve que no habían visto bien de qué iba el concurso. Los aplausos y los gritos de 'Chirigota, chirigota' no se hacen esperar con la guasa que caracteriza al Falla. La supuesta adaptación de su Carnaval a las reglas del concurso es sencillamente para estudio. Tras este primer avance cantado llegaba el turno de los cuplés, que iban de dos en dos, con un humor indescifrable hasta para los más expertos. Luego vino el espectáculo en mayúsculas . Rufián el cabrero se vino arriba y bailó una bachata con su romana, que tenía hasta una flor de flamenca en el pelo. La cosa seguía, aunque ya casi nadie sabía qué venía... «Al barrio de la Viña de fiesta» y a Canalejas, al Pópulo, al Mercado... El teatro se venía abajo a gritos de 'Chirigota, chirigota' mientras ellos cantaban su estribillo y Rufián seguía con su bachata y su romana. En un espacio corto de tiempo, el cabrero hacía de las suyas con un baile genuino para el respetable que no entendía nada, pero seguía el juego a gritos de 'Ole, ole'. Parecía que iba a echar a volar cuando le llamaron formalmente 'Superman'. Aún quedaba lo mejor. Lo darían todo en el popurrí. Cantaron la historia de Rufián con un soniquete curioso con letras reconocibles propias de temas veraniegos. El público estaba animado con gritos y palmas. A partir de aquí, aparece Julio César que en teoría no podía hablar pero de pronto ya sí. Más de 20 minutos de actuación que parecía no tener fin. De pronto empiezan las imitaciones, ¿por qué no? Uno de ellos se arranca por Chiquito de la Calzada contando chistes sobre Cádiz. Los pitos no se hacen esperar y los 'Ole, ole' a partes iguales. Luego salen Valdano, Cruyff y hasta Raphael tocando madera, cantando a su manera. «Otra, vamos», decían. «El hombre orquesta no va a parar», cantaban. En otro golpe de suerte se pudo escuchar hasta un gallo , mientras cantaban «Quiero que me des un besito nada más». Una charanga familiar de fiesta, para rematar el espectáculo. El público se rinde y canta 'Campeones, campeones' y 'chirigota, chirigota' con esa carga gaditana tan característica.