Si tiendes la ropa dentro de casa sin ventilar, estás cometiendo un error muy común
Cuando el frío aprieta, muchas viviendas hacen lo mismo: el tendedero pasa del exterior al interior. Se tiende en el salón, en un pasillo estrecho o, a veces, en el dormitorio. El gesto parece menor, pero si se hace sin ventilar se convierte en uno de los errores más comunes en casa: añadir humedad al aire interior hasta el punto de favorecer condensaciones y, con el tiempo, moho.
La ropa se seca porque el agua se evapora. Si esa evaporación ocurre dentro y el aire húmedo no sale, el agua no desaparece: se queda flotando en la habitación y termina condensándose donde más fácil lo tiene, en superficies frías como ventanas, esquinas y paredes exteriores.
Una carga de lavado húmedo puede contener casi dos litros de agua, que se liberan al ambiente mientras la ropa se seca. En una casa con ventilación limitada, ese aporte extra se acumula y eleva la humedad relativa de la habitación.
Ese incremento no solo se nota en los cristales empañados o en la sensación de ambiente pesado, también es el terreno donde empiezan a crecer los riesgos domésticos de siempre: condensación persistente, olor a humedad, manchas en juntas y, finalmente, colonias de moho.
Evidencia sanitaria del moho y la humedad
La OMS recoge un punto básico: cuando hay suficiente humedad en interiores, pueden proliferar microorganismos. En sus guías sobre ambientes interiores, concluye que la humedad y el moho en edificios se asocian con un aumento de síntomas respiratorios, alergias y asma.
En muchas casas el aviso llega primero por un síntoma: gotas en el cristal por la mañana. La condensación es, en la práctica, una señal de que el aire interior contiene suficiente humedad como para condensarse sobre una superficie fría. La EPA recomienda mantener la humedad relativa interior por debajo del 60% y, si es posible, en el rango 30-50%, porque una humedad alta favorece el crecimiento del moho.
¿Quién debería extremar la precaución?
La mayoría de personas no desarrollará infecciones por moho por secar ropa en interior, pero hay grupos más vulnerables a la mala calidad del aire interior. En el caso del secado interior, la preocupación es que el exceso de humedad favorezca la aparición de moho y aumente la exposición a esporas (por ejemplo, de Aspergillus), algo especialmente problemático en personas con asma u otras enfermedades respiratorias y en quienes tienen el sistema inmunitario debilitado.
