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Córdoba es la décima ciudad con más desigualdad de España

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Abc.es 
Córdoba es la décima gran ciudad del país con más desigualdad , según los datos del 'IX Informe de Exclusión y Desarrollo Social en España 2025' de la Fundación de Fomento de Estudios Sociales y Sociología Aplicada ( Foessa ), entidad privada sin ánimo de lucro fundada por Cáritas. Este informe es una de las principales herramientas para medir los niveles de pobreza . El estudio analiza, entre otros aspectos, el nivel de desigualdad de las principales grandes ciudades de España, entre las que se incluyen todas las que tienen una población superior a 250.000 habitantes . El informe sitúa a Córdoba la décima posición entre las localidades con más desigualdad en el país, es decir, en la cabeza a nivel a nivel nacional. El ranking lo encabeza Madrid , la capital de España, con el índice de desigualdad más alto del Estado. Le sigue, curiosamente, una ciudad como Alicante. La tercera posición la ocupa una gran urbe como Bilbao, en el País Vasco, a pesar de sus grandes avances en las últimas décadas. Por delante de Córdoba también están actualmente Barcelona, la otra gran ciudad (junto a Madrid) con más de un millón de habitantes. La quinta posición la ocupa Las Palmas de Gran Canaria. La primera ciudad en desigualdad de Andalucía es Sevilla, a la que le sigue Málaga . En medio está Valencia. Detrás aparece Murcia y cierra Córdoba en la décima posición. El índice Gini (medidor a nivel mundial de la pobreza y la desigualdad) del informe Foessa estima que Córdoba tiene una desigualdad de 0,32, situada en la media del resto de las principales grandes ciudades de España. El resultado en la ciudad es fruto de una muestra que ha tenido en cuenta a 55 hogares de los 299.409 que tiene la capital. En sus cinco rutas de sondeo desvela que hay 37 hogares con indicios de exclusión social. El documento, de más de 700 páginas, asegura que «las ciudades con mayor población tienen mayores niveles de desigualdad que la media nacional». Además, insiste en que «casi todas las grandes ciudades, el ritmo de reducción de la desigualdad ha sido menor que en el resto de España». La directora de Estrella Azahara, Alba Aranda , entidad vinculada a La Salle que da apoyo a las personas vulnerables en Las Palmeras (uno de los quince barrios más pobres de España), asegura, en declaraciones a ABC, que «los datos», que sitúan a Córdoba en la décima posición de la desigualdad en España, «son tristes y desalentadores», pero reivindica que «precisamente trabajamos por y para el tercer sector». Aranda explica los motivos por los que la desigualdad es tan acuciada en Córdoba. «El día a día nos hace ver la realidad», pero «desde Estrella Azahara con La Salle, que somos centros educativos, vemos los casos en el barrio que trabajamos (Las Palmeras)» y observan que «la gente quiere trabajar, formarse y progresar para salir del estigma social». Para la responsable de Estrella Azahara, las personas «necesitan formación, apoyo y acompañamiento». La labor de su entidad es vital. Habitualmente trabajan «con menores desde los seis años» para fomentar sus capacidades hasta la inserción laboral cuando son adultos. Ahora empiezan a ver muchos resultados tras años de intenso trabajo. Aranda explica que «acabamos de contratar en enero a una niña» a la que acompañaron en su formación desde los seis años «hasta que se ha graduado de Educación Social».Ahora, ya es una educadora más de la entidad. «Esto demuestra que hay solución y es posible» salir de la exclusión y la desigualdad. Desde Estrella Azahara proponen más educación «con refuerzo», que permita a estos niños «mejorar su rendimiento académico» desde pequeños, pero sobre todo «que conozcan las oportunidades que tienen y no se queden con el estigma del pasado que tienen en los barrios en los que viven». El responsable provincial del programa de Extrema Vulnerabilidad de Cruz Roja en Córdoba, Ángel Córdoba , asegura que «nunca es una buena noticia que aparezca una localidad como Córdoba o como cualquier otra en un listado de localidades con más personas en situación de desigualdad». Para Córdoba, el motivo por el que se produce en Córdoba esta alta desigualdad «es multifactorial», como consecuencia «del empleo, la propia sociedad está en una situación donde tener un trabajo no es sinónimo de no estar en una situación de precariedad ni de vulnerabilidad y donde hay que ir remando, luchando día a día muchísimas unidades familiares para llegar a fin de mes con los ingresos que tengan o con las prestaciones que puedan percibir». «Desde Cruz Roja lo que intentamos es luchar y batallar esa desigualdad mediante los proyectos que desarrollamos con subvenciones públicas o privadas», explica el responsable de Vulnerabilidad de la ONG . La fórmula para mejorar estas cifras sería «mediante muchas políticas públicas que podamos apoyar nosotros como entidad del tercer sector». Además, Córdoba ve necesario también «un poco de concienciación social de que hay una realidad en la calle que hay que atender, no solamente personas en situación de desigualdad con hogar, sino también personas sin hogar que están en una situación de precariedad extrema y que es necesario que pongamos todo nuestro esfuerzo tanto administraciones como como solidaridad en general de la población para ayudar». Ángel Córdoba insiste en que «también destacar el voluntariado, no solamente son las políticas públicas, sino también las acciones altruistas que cada uno de nosotros podemos hacer para abordar esta situación y que poco a poco esa desigualdad vaya disminuyendo» La presidenta de Adevida, Isabel Guerrero , lamenta que «vemos con preocupación que Córdoba aparezca entre las ciudades con mayores niveles de desigualdad en el informe Foessa 2025», ya que «no se trata solo de una cifra o de una posición en un ranking, puesto que detrás de estos datos hay familias que no llegan a fin de mes, madres que tienen que elegir entre pagar el alquiler o la luz, personas mayores viviendo solas con ingresos muy bajos y jóvenes sin oportunidades reales para emanciparse». Para Guerrero, esta situación de Córdoba «no surge de la nada», puesto que la desigualdad «es el resultado de factores estructurales que se han acumulado con el tiempo: la precariedad laboral, los salarios bajos, la falta de vivienda asequible, el encarecimiento del coste de la vida y unas redes de apoyo insuficientes para quienes pasan por momentos de vulnerabilidad». A su juicio, «cuando las familias no cuentan con recursos estables, cualquier imprevisto —una enfermedad, la pérdida del trabajo, un aumento del alquiler— puede empujarlas rápidamente a la exclusión». Desde Adevida , la propuesta «para revertir» esta tendencia es «un compromiso conjunto», que implique «a las administraciones, que deben reforzar las políticas sociales, mejorar el acceso a vivienda digna, fomentar el empleo de calidad y apoyar a las familias con medidas reales y sostenidas en el tiempo». Además, añade «es fundamental fortalecer el tejido social: asociaciones, entidades y voluntariado que acompañan en el día a día a quienes más lo necesitan». La presidenta de Adevida recuerda que en su ONG «trabajamos precisamente para que ninguna mujer, ningún niño y ninguna familia se quede atrás» porque «la desigualdad no es inevitable; se puede reducir si ponemos en el centro la dignidad y las necesidades reales de las personas». Además, manda un mensaje optimista porque considera que «Córdoba tiene potencial y tiene comunidad; ahora necesitamos convertir esa energía en oportunidades y en justicia social para todos». El director de la Fundación Prolibertas en Córdoba, Eduardo García , considera que «esta posición es profundamente preocupante porque confirma, con datos, la realidad de exclusión que vemos cada día en nuestros recursos y programas en Córdoba». Para él, «sabemos que no se trata de un problema aislado, sino de una manifestación local de una fractura social que Foessa describe como inédita en España, con un porcentaje de exclusión severa un 52% por encima del que había en 2007». García añade que esta situación «nos interpela directamente, como ciudad y como sociedad, que tres barrios cordobeses (Palmeras, Moreras y Sector Sur) figuren entre los de menor renta de todo el país, evidenciando una desigualdad marcada por el código postal. Esta posición no puede asumirse con resignación: exige una reacción colectiva que vaya más allá de la mera gestión de la emergencia social». Para el director de Prolibertas , la desigualdad en Córdoba responde «a causas estructurales» que se entrecruzan en «un mercado de vivienda que se ha convertido en motor de exclusión —con alquileres que suponen una parte importante de los ingresos de los hogares vulnerables— y un mercado laboral que ya no garantiza integración ni protección, con altas tasas de desempleo y empleo precario». Esto, añade, se combina con que en Córdoba «la concentración de pobreza en determinados barrios, la transmisión intergeneracional de la desigualdad, la feminización de la pobreza y el debilitamiento de las redes comunitarias agravan una situación que ofrece oportunidades limitadas para quienes parten de posiciones más vulnerables. Entre las medidas para corregir esta situación, Eduardo García apuesta «por políticas públicas valientes en vivienda (ampliar parque público en alquiler, regular el mercado, evitar guetos de pobreza), en empleo (trabajo digno, políticas activas adaptadas, alianzas con el Tercer Sector y las empresas) y en educación (refuerzo de centros en barrios vulnerables, becas suficientes, programas que rompan la transmisión intergeneracional de la pobreza)». Además, el responsable de Prolibertas justifica que «es imprescindible reforzar la garantía de ingresos mínimos , la red de servicios sociales y las estrategias comunitarias en los barrios más castigados, implicando a todos los sistemas (salud, educación, empleo, vivienda) de forma coordinada. Desde Prolibertas, aportamos nuestra experiencia en acompañamiento integral, formación e inserción laboral de personas en exclusión y sin hogar, pero solo una acción compartida entre administraciones, tejido empresarial y Tercer Sector permitirá transformar este diagnóstico en una ciudad más justa, cohesionada e inclusiva».