Dinamarca acusa a Donald Trump de querer “conquistar” Groenlandia mientras Suecia le reprocha exagerar las amenazas de Rusia y China
Las tensiones diplomáticas en el Ártico han vuelto a dispararse después de que Dinamarca acusara al presidente estadounidense de intentar “conquistar” Groenlandia, mientras Suecia cuestiona públicamente las afirmaciones de Washington sobre una supuesta presencia masiva de barcos rusos y chinos en la zona.
El desencuentro se produjo tras una reunión en Washington entre altos cargos estadounidenses y representantes de Dinamarca y Groenlandia, en la que, según fuentes diplomáticas, quedó patente un “desacuerdo fundamental” sobre el futuro estratégico de la isla.
El ministro de Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, aseguró que Trump mantiene una “clara intención” de hacerse con el control del territorio, algo que Copenhague considera inaceptable. “Hemos sido muy claros: esto no beneficia al Reino de Dinamarca”, afirmó.
Trump, por su parte, insiste en que Groenlandia es “crucial para la seguridad nacional” de Estados Unidos debido a su posición en el Ártico, sus recursos minerales y el creciente interés militar de Rusia y China en la región. En declaraciones desde la Oficina Oval, volvió a advertir que la isla está “rodeada de barcos chinos y rusos”, aunque sin aportar pruebas.
Europa se alinea para frenar las ambiciones de Washington en el Ártico y desmiente que la región esté “rodeada” de buques rusos y chinos
Estas afirmaciones fueron rápidamente desmentidas por el ministro de Defensa sueco, Pål Jonson, quien aseguró que los informes de inteligencia de su país no respaldan esa versión. “Decir que Groenlandia está inundada de buques rusos y chinos es una exageración”, señaló. Otros diplomáticos nórdicos, con acceso a información de la OTAN, también han negado la existencia de actividad militar significativa de Moscú o Pekín en aguas groenlandesas.
La escalada verbal ha provocado inquietud en Europa, especialmente después de que Trump insinuara que Estados Unidos podría actuar unilateralmente si considera que Dinamarca no puede proteger la isla. En respuesta, Copenhague ha anunciado un refuerzo de su presencia militar en el Ártico, con apoyo de aliados como Suecia, Noruega y Alemania, que ya preparan el envío de equipos de reconocimiento y personal militar.
Paralelamente, varios países europeos estudian la creación de una misión conjunta, denominada “Arctic Sentry”, destinada a vigilar la región y disuadir cualquier intento de desestabilización. El Gobierno danés insiste en que el futuro de Groenlandia es un asunto “exclusivamente” entre Copenhague y Nuuk, y ha pedido a Washington que respete el derecho internacional.
Mientras tanto, la tensión continúa creciendo en un Ártico cada vez más disputado, donde los intereses estratégicos, energéticos y militares chocan con la soberanía de los territorios y la estabilidad regional.
