Ignacio de la Calzada, abogado laboralista: "Ocho de cada diez trabajadores cometen este error cuando les despiden"
Los despidos en España han aumentado de forma muy significativa en los últimos años si se comparan con las cifras anteriores a la pandemia. Las estadísticas oficiales muestran que la extinción de contratos indefinidos durante el periodo de prueba se ha disparado, pasando de 77.454 ceses en el primer semestre de 2019 a 350.459 en el mismo periodo de 2025. Esto supone un incremento superior al 350 %, una evolución que refleja un cambio profundo en la forma en la que muchas empresas ponen fin a las relaciones laborales. El aumento resulta todavía más llamativo en el análisis mensual, ya que solo en junio se pasó de 11.135 despidos en 2019 a 71.575 en 2025, lo que representa un crecimiento cinco veces mayor.
Este escenario ha evidenciado el desconocimiento generalizado de muchos trabajadores sobre sus derechos cuando se produce un despido. En un contexto de cifras tan elevadas, miles de empleados aceptan la finalización de su contrato sin comprobar si la medida es ajustada a derecho o si existen opciones de reclamación. La falta de información y la complejidad del marco laboral provocan que un porcentaje significativo de afectados no impugne decisiones que podrían ser revisadas, asumiendo como definitiva una situación que no siempre lo es.
A esta falta de conocimiento se suma el impacto psicológico que acompaña a la pérdida del empleo. El despido suele producirse en un momento de máxima tensión personal y económica, con un aumento inmediato de la incertidumbre y el miedo al futuro. Este estrés reduce la capacidad de reacción del trabajador, que en muchos casos prioriza encontrar un nuevo empleo antes que defender sus derechos, incluso cuando las cifras demuestran que el fenómeno del despido se ha convertido en un problema estructural que afecta ya a cientos de miles de personas cada año.
Los errores más comunes a la hora de afrontar un despido
Ignacio de la Calzada, abogado laboralista que se ha dado a conocer en redes sociales bajo el pseudónimo de "Un tío legal" por sus contenidos divulgadores sobre los derechos laborales de los trabajadores, expone el error más común que cometen los trabajadores cuando la empresa cesa su contrato inesperadamente. "Si mañana te despiden y haces esto puedes perder miles de euros. Este es el error que cometen ocho de cada diez trabajadores cuando les despiden", comienza explicando el profesional del derecho. En este sentido, todo lo que el abogado menciona se refiere a la manera de actuar del empleado cuando se produce este hecho diferencial.
Una vez se notifica al trabajador la decisión de la empresa por separar sus caminos laborales, frecuentemente el afectado entra en un estado de pánico que no le beneficia en absoluto. "El primer error es firmar sin leer, es un error por norma general firmar cualquier documento si no lo has leído previamente. En estos casos siéntate, revísalo, y si no estás de acuerdo con los hechos no pasa nada, firmar no significa aceptar los hechos", confirma. De esta manera, si de manera automática has signado el papel del despido todavía puedes reclamarlo de parecerte injustificado. "Aquí el segundo error, pon la fecha en la que te lo notifican. Es frecuente que pongan una fecha distinta y con eso la empresa gana días y tú los estás perdiendo para reclamar", agrega.
"Este es el tercer error: no reclamar dentro de los veinte días hábiles siguientes, después del despido tienes un plazo hábil de veinte días para poder poner una papeleta de conciliación", indica. Es preciso, por tanto, completar todos los trámites necesarios dentro del periodo habilitado para ello, pues de realizarse fuera del mismo podría contar como no apto y, de esta manera, el despido, aunque tenga validez para ser improcedente, no sería considerado como tal por este pequeño descuido. El abogado recalca que los días hábiles excluyen los fines de semana y festivos, por lo que, en realidad, en términos naturales corresponde a un poco más de tiempo, por eso la empresa incluye una fecha anterior.
Cuidado con las coacciones y las denuncias
"Dentro de este nerviosismo otro error es aceptar acuerdos en caliente. En el momento en que te despiden, muchas veces en casos disciplinarios, te meten miedo y te dicen una oferta en ese momento y es ahora o nunca, esto no suele salir bien porque con este acuerdo transaccional estás renunciando a reclamar con lo que te están pagando ahí", esclarece. Esta firma te va a vincular haciendo imposible que puedas anularla en el futuro. De la Calzada explica que, en estos casos, la anulación solo se permite con la muestra de vicios del consentimiento, es decir, por ejemplo, coacción.
"Coaccionarte no es decir o firmas esto o te denuncio, eso es totalmente legal, coacción sería, por ejemplo, decir que si no aceptas este despido a tu mujer, que también está trabajando aquí, también la voy a despedir", expresa. Por ende, es importante mantenerse firmes en las decisiones que se toman y, sobre todo, con la conciencia por delante, sabiendo las implicaciones de nuestros actos y las consecuencias de las amenazas de la empresa. "Y el error más importante, y lo que la gente no suele pensar, es no guardar pruebas", concluye. Tanto correos electrónicos que justifiquen las acciones de mala praxis de la empresa como otros documentos que acrediten lo que denuncias.
