ru24.pro
World News
Январь
2026
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31

¿Qué quería decir Diógenes con "Cuando estoy entre locos me hago el loco"

0

El conocido 'síndrome de Diógenes' hace referencia a un comportamiento caracterizado por la acumulación compulsiva de objetos sin valor aparente, acompañado de un descuido casi total de la higiene y la alimentación. Este trastorno provoca que los que lo sufren terminen aislándose socialmente de forma voluntaria y progresiva, y tienden a desconfiar del resto. El síndrome, sin embargo, nada tiene que ver con el personaje histórico del que toma el nombre.

Diógenes de Sinope fue un filósofo griego de la escuela cínica que vivió en el siglo IV a.C. y es conocido precisamente por todo lo contrario: practicaba una vida de extrema austeridad y desapego de los bienes materiales, era minimalista y rechazaba las convenciones sociales. Este gran pensador dejó importantísimas lecciones sobre prudencia, autenticidad y sentido común, enseñanzas que han llegado hasta nuestros días.

Diógenes nació en Sinope (actual Turquía) en torno al año 412 a.C. y pronto se convirtió en una de las figuras más provocadoras y originales de la filosofía clásica. Sus ideas a menudo se expresan a través de actos escandalosos o irónicos, buscaban demostrar que la verdadera libertad y felicidad no dependen de la riqueza ni del reconocimiento social, sino de la coherencia entre pensamiento y acción. Diógenes vivió en una especie de barril o tinaja en las calles de Atenas, atesorando nada más que conocimiento y despreciando la autoridad, practicando su filosofía radical.

¿Qué quiso decir Diógenes con "Cuando estoy entre locos me hago el loco"?

Este pensador griego dejó numerosas frases célebres que han sobrevivido siglos y siglos hasta llegar a nuestros días precisamente por su eterna vigencia. Una de las más conocidas es "Cuando estoy entre locos me hago el loco", una sentencia que refleja prudencia y supervivencia intelectual. Ante personas que identificaba como irracionales o dañinas, Diógenes optaba por aparentar algo que no era simplemente para evitar conflictos innecesarios sin abandonar sus principios.

La enseñanza está muy lejos de ser una llamada a la resignación, al contrario, defiende una postura que utiliza la ironía, la astucia y la capacidad de adaptarse sin perder la propia integridad. En un momento social en el que estamos saturados de información, opiniones y presión externa de las apariencias, aprender a mantenerse sereno frente a la irracionalidad ajena es una lección de gran utilidad.

Ante personas con un pensamiento que roza lo dogmático e irracional, incapaces de razones más allá de sus propias ideas, no merece la pena buscar la confrontación ni 'rebajarse' a su misma altura. En estas ocasiones puede ser más sabio no debatir con quien no se atiene a razones, sino simplemente guardar la calma sin exponerse, "hacerse el loco" para no perder la serenidad, un bien mayor.

Una inspiración para los estoicos

Los cínicos, encabezados por Diógenes, defendían una vida simple, libre de deseos innecesarios y enfocada en la virtud. Esta idea central sobre la autosuficiencia y la virtud como bien supremo fue adoptada por los estoicos. De hecho, Zenón de Citio, fundador del estoicismo, se inspiró en las prácticas y enseñanzas de los cínicos para articular sus ideas filosóficas. Hoy en día es muy común encontrar citas de Diógenes en libros sobre el pensamiento estoico.

Diógenes creía que la mera virtud era era suficiente para la felicidad: rechazaba las riquezas, honores y placeres por considerarlos irrelevantes. De él tomaron los estoicos muchas ideas para adaptarlas, promulgando la independencia del juicio y los deseos externos por encima de los convencionalismos y la impulsividad.