El humo de los incendios aporta fertilizante a la selva amazónica
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Una nueva investigación internacional publicada hoy en Nature Geoscience ha descubierto un efecto colateral positivo de los incendios en los trópicos: el humo transporta fósforo —un nutriente clave para el crecimiento de los árboles— hasta el corazón de la selva amazónica. Este aporte de nutrientes genera un efecto de fertilización que puede compensar parcialmente la pérdida de carbono causada por los incendios y la deforestación. «El fósforo es un nutriente limitante para la vegetación tropical. Cuando llega un aporte adicional con el humo, observamos un aumento de la fotosíntesis y del crecimiento de las hojas; esto permite a los árboles aprovechar mejor la luz solar y capturar más carbono atmosférico», explica el autor principal, Adrià Descals, investigador Marie Curie de la Universidad de Amberes e investigador del CREAF y el CSIC en el momento del estudio. En concreto, cada miligramo adicional de fósforo por metro cuadrado se traduce, de media, en un incremento anual de 7,4 gramos de carbono almacenado. Dado que la cuenca amazónica es inmensa, este efecto se traduce en cantidades de carbono muy relevantes, «aunque no llega a compensar completamente las emisiones ni las pérdidas ecológicas asociadas a los incendios y a la deforestación», aclara Descals. Para llevar a cabo la investigación, el equipo científico ha combinado veinte años de datos de satélite (2001–2021), incluidos indicadores directos de la actividad fotosintética de la vegetación, con mediciones de campo y modelos atmosféricos que simulan el transporte del humo a largas distancias. Esta aproximación ha permitido a los investigadores identificar un gradiente claro: las zonas de selva intacta que reciben más humo presentan una productividad más elevada. La mayoría de los incendios se concentran en lo que se conoce como el 'arco de la deforestación', la zona del sur de la Amazonia donde la tala y el uso del fuego para convertir el bosque en tierras agrícolas se intensifican durante la estación seca. Según los resultados, con el viento, el humo viaja miles de kilómetros desde esta región hasta el interior de la selva intacta. Los aerosoles que contiene el humo, que entre otros compuestos incluyen fósforo, se depositan sobre el bosque tanto a través de la lluvia y las cenizas que cubren el suelo, y son absorbidos por las raíces y las hojas. Según los investigadores, esto no significa en absoluto que el aumento de incendios sea 'bueno'. Pero sí muestra hasta qué punto los ecosistemas están fuertemente interconectados, incluso a través de la contaminación atmosférica, ya que, mientras que los incendios liberan grandes cantidades de carbono a escala local, el humo puede aumentar la capacidad de bosques situados a cientos o miles de kilómetros de distancia de absorber CO₂. «Estos resultados son cruciales para mejorar los modelos climáticos. Si queremos predecir con precisión cómo los bosques tropicales frenarán el calentamiento global, debemos tener en cuenta factores invisibles como el transporte de nutrientes a través del humo», concluye Josep Peñuelas, investigador del CSIC en el CREAF y también coautor del estudio. El artículo lo ha liderado Adrià Descals gracias a la Beca Leonardo otorgada por la Fundación BBVA; también lo firma Ivan Janssens, investigador de la Universidad de Amberes y codirector de su tesis, junto con Josep Peñuelas.
